Incluso, Segovia indicó que hasta con los rivales se genera cierta empatía: "Más allá de que no sean compañeros, los contrarios te conocen y se rescatan muchos amigos a través del fútbol. Conocés mucha gente. Antes cuando jugabas era distinto porque terminás de jugar y chau", remarcó.
Pese a estas sensaciones como amateur, puso fuera de discusión la intensidad de los encuentros: "Entrás ahí y corrés todo. En el partido siempre hay alguna calentura, pero soy muy tranquilo, no discuto ni me peleo con los muchachos". Y relató que debido a las labores cotidianas ya los cuidados no forman parte de su conducta habitual: "Ahora por el trabajo quizás no me da el tiempo, pero siempre entrené. Por suerte tengo un físico privilegiado", expresó.
Ascenso
Durante su trayectoria profesional, Segovia pasó por San Telmo y Victoriano Arenas, después de dar su carrera por finalizada de forma abrupta. Del Candombero contó que tiene un gran recuerdo: "Ahí me inicié en inferiores hasta que llegué a Primera".
Y precisó: "Los mejores recuerdos son para el técnico Magnasco que me formó. Las enseñanzas que tuve de él son las que me quedaron. Con él me fue muy bien, lo tenía en Tercera y llegué a Primera", confesó.
En tanto, sobre Victoria, sostuvo: "Estuve dos años muy bien, pero después tuve chances de irme y no me quisieron dar el pase". Sobre su abrupto final como futbolista, aseguró: "Me iba para Bahía Blanca a jugar el regional, no me dieron el pase y dejé el fútbol porque no me convenía seguir a nivel económico. Si me salía eso podía mantenerme, pero no se dio", se lamentó.