Desesperados por la situación que soportan desde hace varias semanas, los integrantes de la comunidad educativa de varios establecimientos escolares de San Francisco Solano expresaron sus quejas y reclamos “porque estamos rodeados de residuos por todos lados, frente mismo a los colegios” y “las autoridades municipales “no hacen nada ni toman intervención para superar este inconveniente”, dijeron. El problema se origina, fundamentalmente, en la intersección de las calles 826 y 897. Allí están emplazados, como si fuera un polo educativo, la Escuela Secundaria Básica (ESB) 4, la Escuela Secundaria Básica (ESB) 16, la Escuela Primaria Básica (EPB) 50, muy cerca el jardín de infantes 960 y en las cercanías también hay una salita de primeros auxilios. El lugar, según vecinos, padres de alumnos y docentes, está virtualmente rodeado de bolsas de basura, montículos de ramas, animales muertos y otros desperdicios, lo que ha convertido el sector en un evidente foco infeccioso que pone en peligro la salud de centenares de alumnos y estudiantes que componen la matrícula de los colegios mencionados. Beatriz, una de las madres de un alumno, reveló que “la acumulación de residuos ya no se soporta más”, pues “de allí emana un olor realmente insoportable, un hedor increíble”. Otra vecina explicó que desconocidos “dejan perros muertos, ramas, basura, de todo” y que ello ha originado una “gran proliferación de ratas, cucarachas y moscas” pero “nadie se hace cargo”. “Esto es un foco infeccioso, que es un peligro para todo el alumnado, tanto en horas del ingreso o del egreso de las clases, pues deben transitar entre los residuos acumulados”, aseveró otra madre. Docentes, que pidieron reservas de sus apellidos “porque si no nos hacen un sumario”, de esos establecimientos revelaron a este diario que se hicieron gestiones ante distintas dependencias municipales para que erradicaran los basurales y los montículos de ramas, pero no han encontrado eco positivo a sus reclamos, ni ante la Delegación Municipal de la zona, la comuna u otras oficinas municipales. “Es como si se pasaran la pelota de una oficina a otra”, dijo una maestra. Otro de los frentistas de esa zona de Solano manifestó que “el problema se origina porque acá llegan los que se dedican al cirujeo”.