Homenaje
En esta oportunidad, la eucaristía tuvo el lema “Padre Obispo Jorge Novak, amigo de Dios y de los pobres”, con motivo de conmemorarse este año el décimo aniversario de su deceso. Stockler resaltó la figura de su predecesor: “A los 10 años de la partida del Padre Obispo Jorge Novak la Diócesis de Quilmes quiere volver a hacer memoria agradecida en la XVI Misa de la Esperanza. Todos los años en el Cruce Varela, desde hace 16 años, todas las comunidades diocesanas son invitadas por el obispo a clausurar el año litúrgico con una mirada esperanzadora de la realidad”.
El obispo quilmeño, quien había pedido a todos aquellos que conocieran a Novak que escribieran todos aquellos testimonios que les dejó el primero obispo de Quilmes, destacó luego: “En los testimonios se atestigua que era un hombre de oración y tenía una empatía con los pobres, porque su familia era una familia pobre y trabajadora. El amaba a los pobres”.
Una inmensa gigantografía con una imagen de Novak fue el fondo del escenario, junto con otra imagen pintado sobre tela que colgó a los pies de la estructura que oficiaba de altar.
Terminada la liturgia de la Palabra, y a raíz del fuerte viento, personal de Defensa Civil de Florencio Varela sugirió suspender la celebración, debido a que las lonas que rodeaban el escenario se sacudían con fuerza, al igual que las torres de sonido que se encontraban colgadas en los laterales de la estructura en grandes armazones de hierro.
Ante el peligro que implicaba la estructura por el fuerte viento, el obispo invitó a los fieles a reunirse y culminar la celebración en la “Carpa Misionera” que durante toda la semana estuvo allí emplazada.
Allí, debajo de las lonas, el obispo invitó a hacer una “comunión espiritual” que es “la comunión que hacen las personas que se encuentran imposibilitadas de acercarse al templo a la misa y que, luego de escuchar la Palabra, con las fuertes ganas de recibir a Jesús, hacen una oración que los acerca espiritualmente al sacramento”.
Tras una oración a viva voz -ya que en la carpa no se pudo improvisar ningún sonido- la gente hizo su comunión espiritual, y luego la bendición final que dio por terminada la celebración.