En ese contexto, la frentista enumeró los problemas en la prestación del servicio: “Cuando hay pérdidas en los caños, nunca vienen a repararlos; el agua posee una gran concentración de cloro, es impresionante; y en verano, en algunas oportunidades, hay baja presión o prácticamente no hay nada”.
“Nosotros tenemos que pagar por mes, más de lo que pagamos por luz o gas, cuya boletas son bimestrales. Además del fuerte incremento, gastamos nuestro dinero comprando bidones, filtros de agua, entre otras cosas, porque el servicio es un desastre; esta vez, se les fue la mano”, subrayó Mónica.