El tradicional vecindario se caracteriza por edificios de monoblocks, donde se encuentran peligrosos pasillos en los que -según explicaron- se producen los hechos delictivos.
Domingo Usberti, el octogenario al que golpearon para robarle, relató los detalles del ataque que sufrió y, además, dio cuenta de la situación de inseguridad que se vive en el barrio. "Iba camino a la farmacia que está por uno de los pasillos de la torres 6 y 7, cuando de repente sentí un fuerte golpe en la nuca que me hizo perder el conocimiento y la estabilidad. Me quisieron quitar una bolsa que tenía en la mano, pero cuando vieron que eran medicamentos la dejaron. Después me metieron la mano en el bolsillo y se llevaron mi monedero", describió en diálogo con El Quilmeño.
Asimismo, Usberti aseguró que se encuentra "en recuperación" y confesó que aún siente "un poco de dolor en el cuello". Pero lo que más le duele al vecino es que los delincuentes que los atacaron por la espada "probablemente sean los jóvenes que yo veo en la calle todos los días". "No llegué a identificar a ninguno, pero sospecho que son de una bandita que se reúne siempre en la zona. Lo más grave es que la policía está al tanto de la ocurre, pero no se toman ningún tipo de medidas".
Los vecinos vinculan el accionar delictivo de los jóvenes con el creciente consumo de drogas. "Yo estoy mucho en la calle y veo que el problema es cada vez más grave. Le roban a las personas mayores y a las mujeres hasta las bolsas de los mandados para poder drogarse", manifestó Usberti.
Por su parte, Margarita Fernández -otra vecina de la calle Combate Naval y Lugones- reveló que los comerciantes son otro blanco que tienen los malvivientes. "A mitad de cuadra hay una verdulería, que hace 15 días fue asaltada de noche. Robaron mercadería y la que no se llevaron la destrozaron", indicó la mujer a este medio.
En ese contexto, los vecinos reclaman mayor presencia policial en la zona, para prevenir la gran cantidad de hechos delictivos.