Con respecto a la historia de El Sauce, el veterano contó que "hace seis años que estamos y en 2011 fuimos campeones llamándonos La Amistad, pero después hubo diferencias de criterio y nos abrimos". "Este es el segundo año que estamos juntos y logramos un subcampeonato y este título, que era lo que buscábamos", resaltó.
En lo personal, confesó que tuvo que dejar de jugar por cuestiones de lesión y rendimiento: "Arranqué de delantero, después de volante y terminé como tres. Como la cadera mía no daba más y la calidad de jugadores me llevó a estar afuera, decidí quedarme como DT. Incluso los martes juegan al papi y yo no puedo. Cada tanto lo hago, pero después me duele por 15 días".
Y coincidió con la mayoría en que "el tercer tiempo en esta categoría es fundamental. Nosotros lo hacemos los martes y cada tanto con algún asado para mantenernos unidos y generar cosas".
Quilmes
En sus años mozos, Trapani jugó hasta los 13 en las inferiores de Quilmes. Sin embargo, debió abandonar la actividad rápidamente. "Me fui a laburar porque mi viejo tuvo una migraña muy grande y hasta los 20 estuve en una carnicería desde las 4 hasta las 21. Ahí aprendí la cultura del trabajo", precisó.
Al elegir una anécdota, señaló que "un día, después de que me hubiera ido, me mandaron un telegrama para llamarme porque el técnico me quería poner de defensor. Tenía una alegría de la gran siete cuando llegó".
A la vez, recordó una de las típicas charlas de tribuna que le tocaba escuchar en el estadio de Guido y Sarmiento: "En aquel momento había llegado Julio Ricardo Villa y había una polémica en la platea. Algunos decían que era un fenómeno y otros que era un pecho frío. Nunca se ponían de acuerdo".