30 de mayo 2015 - 15:01
Un donante por la vida que cosechó lo que sembró
Jorge Rodríguez Kissner es un obstetra y ginecólogo de Berazategui que ofrece charlas en escuelas para contar su experiencia y concientizar sobre la importancia de anotarse en el INCUCAI.
un donante por la vida que cosecho lo que sembro
A los 22 años, Jorge Rodríguez Kissner era un estudiante de medicina de Berazategui que debatía con sus compañeros sobre la donación de órganos y tejidos. Tan fuerte era su posición que, convencido, se anotó en el INCUCAI (Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante) como donante. 

Veinticinco años después tuvo que ser trasplantado de corazón, y en la actualidad, desde el Municipio de Berazategui, brinda charlas para concientizar sobre la importancia de donar órganos en escuelas.

La vida tenía otros planes para él, estudiante de la carrera de medicina en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Un cuarto de siglo después de haberse registrado como donante, y ya convertido en médico, Kissner era el primero de una lista de espera para recibir un trasplante: por una extraña enfermedad, miocarditis autoinmune fulminante, esperaba en una cama de la Fundación Favaloro un corazón para seguir con vida.

En distintas escuelas

Aquello en lo que creía y tanto defendía finalmente lo salvó: gracias a un donante como él, el obstetra y ginecólogo hoy continúa con su militancia por la vida, brindando charlas en colegios del distrito en el que reside, para generar una cultura de la solidaridad.

Al respecto, Kissner se refirió sobre las charlas que brinda: "Hago estos encuentros testimoniales itinerantes en diferentes colegios de la localidad en la que vivo, y los chicos se muestran interesados. Es central difundir en las escuelas lo que es y la importancia que tienen la donación y el trasplante de órganos. La idea de cambiar la cultura donante comienza en las aulas".

Además, el médico subraya que en ellas "cuento lo que me pasó porque muchas personas piensan que no les va a suceder una cosa así. Yo mismo no lo pensaba. Era un tipo sano que de la noche a la mañana tuvo una descompensación cardíaca muy severa y rara. Hay menos de 190 casos en la historia. De repente estaba en lista de espera de emergencia nacional. Hubo otra persona que también militaba por la vida, que falleció y que permitió que a mí me trasplanten".

"Tiene algo de heroico donar órganos. La posibilidad de donar es bajísima porque tenés que fallecer en condiciones ideales. Pero si te registrás como donante, sos un difusor de la cultura solidaria y, para la gente que está en lista de espera, sos un sembrador de esperanza. Al morir y ser donante realmente sos un héroe para quien recibe el órgano", sostiene Kissner.

Kissner es un apasionado de la donación de órganos. Aún conserva con orgullo su libreta de donante emitida por el INCUCAI en 1984. "Siempre milité por la vida y estuve a favor de la donación de órganos. Me sentía feliz y orgulloso de ser donante y se lo decía a todo el mundo. A pesar de que para otros estaba mal, para mí era correcto y siempre lo profesé".