De esta forma, el visitante tuvo que correr desde atrás. Con ímpetu, pero en forma desordenada, el Mate fue por el empate, aunque le costaba mucho generar juego. No obstante, un Nicolás Alonso que fue a todas forzó un error en la salida del arquero local y el rebote en la espalda de un defensor, también constituyó el gol en contra para el 1 a 1.
Con los cambios, el elenco quilmeño mejoró (sobre todo por el aporte de Jonathan Da Luz) y se las ingenió para imponer cierto dominio ante el entusiasta y juvenil equipo rosarino.
De todas maneras, el conjunto de Szeszurak nunca tuvo ideas claras y al momento de pisar el área adversaria siempre se eligieron las peores opciones. Cerca del final, cuando el local se quedó con un jugador menos, la cancha se inclinó y allí se falló en la definición, aunque en la única que pudo vulnerar a la defensa, Ramón Borda estaba en posición adelantada.
La imagen final arrojó la sensación de un Argentino de Quilmes buscando el triunfo y hasta mereciéndolo. Pero el salir a estudiar al rival y encima quedar abajo en el marcador, le hizo perder al visitante casi un tiempo para empezar a imponerse y cuando lo logró, entre la falta de espacios y el apuro, no pudo, ni supo marcar la diferencia.