Testigos
Luego, explicó a El Quilmeño que "durante estos casi dos años y once meses, mi familia y yo pegamos carteles por la zona del choque solicitando la presencia de testigos" que ayuden al esclarecimiento del hecho.
"Por suerte esta semana conseguí a dos personas más, una de ellas era menor de edad en el momento del hecho. Pero como cumplió los 18 años ahora quiere declarar", manifestó esperanzado.
Respecto a la causa judicial, precisó que en las declaraciones del acusado se encuentran "numerosas contradicciones. Por un lado afirma que ese día no fue a trabajar y por el otro dice que estuvo en la agencia de remises".
A la vez se preguntó cómo puede ser que un acusado pueda "seguir trabajando en la fuerza cuando se lo acusa de la muerte de una persona".
"Mi familia y la abogada son los únicos que nos apoyan en el esclarecimiento del hecho. No nos ayudaron las autoridades municipales", recalcó.
El hecho sucedió el 6 de diciembre del 2010 cuando un uniformado atropelló, mientras pasaba "con el semáforo en rojo", a Brian.