En tanto, el piloto subrayó la importancia del trabajo de equipo para lograr el título: "Yo no estaba solo. Además de mis preparadores, los hermanos Galli, teníamos el permanente apoyo de Héctor Arias, Mingo, Adolfo, Carlos, Osvaldo Arditi, Jorge Fernández e hijo, mis padres, y la mano grande que nos brindaba Ricardo Willy, que llegó a poner la rectificadora a nuestra disposición a las 2 de la mañana un sábado para poder correr el domingo", rememoró.
La consagración de 1983 en el la Fórmula 2 Biplaza Bonaerense le permitió a Prato llegar a correr, cinco años después, en el Turismo Carretera, con la compañía en la butaca derecha de su padre, un fierrero de ley y fanático de la marca Torino. Además, como ocurre en estas familias donde la pasión por los autos se transmite de generación a generación, su hijo Luis tomó la posta y se destacó en el TC Rioplatense, donde tuvo el desafío de poner a Torino y Dodge adelante y estuvo muy cerca de ser campeón.
Detrás de escena
En toda actividad existen trabajadores silenciosos, que no se llevan todos los flashes pero son decisivos para que las cosas salgan bien. En este caso, el título de 1983 tuvo como responsables a los hermanos Galli, quienes se encargaron de poner a punto el auto para que luego Prato lo lleve al primer lugar.
"Pasaron 30 años y en ese momento trabajábamos con mucho esmero para lograr el campeonato. No siempre se dan las posibilidades de lograr el título, pero gracias a Dios se dio y hoy es un muy grato recuerdo. En ese momento resultó maravilloso para nosotros, se dio todo para lograr este propósito", expresaron Rubén y Alberto Galli, quienes hoy guardan en su taller los trofeos de aquella época.
A su vez, los hermanos se hicieron un momento para recordar a su maestro: "A papá se lo incluye entre los primeros mecánicos que tuvo Quilmes y fue quien nos legó esta pasión, pese a que no era un especialista en los autos de competición, pero se quedaba de noche para acompañarnos y tirarnos alguna idea, incluso nos acompañaba a las carreras", comentaron en un clima donde se respira pasión por los fierros.