"Estaba con mi hijo de 13 años cargando escombros en una carretilla, en la puerta de mi casa. De repente él me grita que se le venía el toro encima; logré correrlo del camino pero me agarró de frente a mí.
Según los vecinos que vieron lo que pasaba, me hizo volar unos 30 metros", detalló el hombre.
Manrique, que quedó bañado en sangre y perdió el conocimiento por el brutal golpe, fue trasladado al Hospital Iriarte de Quilmes con heridas en su cabeza, brazos y piernas. Los médicos que lo atendieron, además, le diagnosticaron la fractura de una de sus muñecas. "Si lo agarraba a mi hijo, ahora lo estaría velando. Yo me salvé porque soy robusto", añadió Manrique, quien destacó la atención del Iriarte.
"Un tren de frente"
El doctor Ariel Corse, veterinario y presidente de ACMA, una entidad que lucha contra el maltrato animal, explicó a este medio que "los frigoríficos y matarifes no deberían estar en zonas urbanas". "Un toro enojado puede matar a una persona en 20 segundos, es como chocar contra un tren de frente", consideró el especialista, quien luego criticó que en Argentina no existan "patrullas animales" en los Municipios para controlar estos accidentes.