La Fundación de Recuperación Plural se encarga de que las personas que estaban sumergidas en el mundo de las adicciones encuentren la luz producto de la fuerza que da la convivencia con otros compañeros y con los profesionales que los ayudan voluntariamente durante todo el proceso de recuperación. Con diversos talleres y actividades, esta entidad fundada el 9 de mayo de 1997, demuestra que se puede salir de ese problema que incumbe a toda la sociedad.
Testigo de esto, es Damián Chirino que un 22 de febrero del 2008 ingresó a la entidad en el momento justo, con el deseo de recuperarse de su problema de adicciones. No obstante, fruto de un duro trabajo cambió su vida completamente y ahora tiene previsto encarar muchos proyectos personales. Se pudo graduar y ahora trabaja de algo que le gusta muchísimo. En la actualidad se desempeña como técnico en electrocardiograma en el hospital de Wilde.
Damián expresó que la clave es esforzarse y “dejarse ayudar, ser obediente, escuchar a los demás, no ser cabeza dura” y agregó que “estoy bastante ansioso, emocionado ya que voy a recibir mi alta de convivencia. Pero sé que esto recién comienza”. “Yo me pasaba consumiendo droga todos los días, me llevaba mal con mi viejos y con mis hermanos. Ahora yo y ellos cambiamos mucho y nos llevamos un poco mejor”, agregó.
Chirino en la actualidad “está tirando currículum” y tienen la sensación de que un proyecto mejor lo está esperando. Igualmente se muestra contento con su pasantía en el nosocomio de Wilde, donde realiza su tarea ad honórem. Además, busca perfeccionarse haciendo una tecnicatura para mejorar lo que aprendió en el curso realizado en la Cruz Roja. La verdad que Damián es un ejemplo de vida ya que supo perfeccionarse y dejar los problemas atrás.
La presidenta de la entidad, Graciela Guarnacci expresó que la Fundación Plural es un centro de recuperación, de promoción de salud, hacemos que los chicos tengan otros gustos, más sanos. En la actualidad tenemos unos 15 chicos que provienen de Quilmes, Varela, Berazategui y las personas que vienen son de distintas edades. De 15 a 50 años, es una familia, hay distintas generaciones que se respetan.
Guarnacci mencionó que se realizan talleres de psicodrama, ejercicios físicos con gimnasia en el club Quilmes, reuniones o asambleas con las familias de las personas que asisten. “Las familias tienen que incorporar nuevos hábitos para que ayuden a los chicos. Muchas veces los chicos cargan en sus espaldas muchos problemas que no son de ellos”, manifestó. Sobre las personas que colaboran, indicó que “son siete los profesionales que se dedican a ayudar con distintas tareas de manera voluntaria”.
La organización, que se sostiene gracias a contribuciones con particulares, convenios con otras obras sociales, pero sobre todo con el amor y el compromiso tanto de profesionales como asistentes, se encuentra ubicada sobre la calle Aristóbulo del Valle 2672. Aquellos que deseen ponerse ponerse en contacto el teléfono es 4224-6856/8850.