21 de febrero 2013 - 11:24
Una segunda oportunidad para un jugador de Berazategui
Ernesto Banegas les ganó su partido a las adicciones.El volante cayó en el mundo de las drogas a los 13 años, cuando estaba en las inferiores de Lanús. Hoy vuelve a disfrutar de su familia y del fútbol.
una segunda oportunidad para un jugador de berazategui
Su historia es una lección de vida, una demostración de que se puede y hoy tiene la oportunidad de contarla, sin tapujos, sin vueltas y con profundo orgullo por su recuperación. Cuando Ernesto Banegas, volante de Berazategui, cayó en el mundo de las adicciones a los 13 años, su incipiente carrera como futbolista se fue desmoronando con el tiempo. 

A los 24 ya casi recuperado, resurgió como el Ave Fénix y hoy con 27 se siente a pleno, lejos del esa vorágine tóxica que alguna vez lo hizo flaquear y alejarse de sus dos amores: el fútbol y su pequeña hija Candela.

"Cuando caí en las drogas yo jugaba en las divisiones inferiores de Lanús, donde estuve hasta sexta.Las malas compañías más el entorno del barrio donde vivía hicieron que yo dejara mis responsabilidades, me la pasaba todo el tiempo en la calle. Comencé a consumir y a los 18 me fui de Lanús, era imposible sostener la obligación de ser profesional", se sinceró Banegas de visita en este medio.

Justamente a esa edad, el volante tuvo a su hija Candela, y pasó a Estudiantes de La Plata, aunque las drogas no se iban de su vida: "Llegó un momento que estaba buscando cualquier vagón de tren donde encontrar drogas. Hasta que mis papás y mi novia me suplicaron que me dejara ayudar, porque me veían muy mal", amplió.

Luego de un paso por Cambaceres, en 2009 Banegas inició el camino de la recuperación: "Fue allí cuando mi papá me llevó a la fundación varelense "Yo Pude" para mi rehabilitación. Les prometí que no iba a volver a tocar fondo, porque no podía disfrutar de mi hija. En la fundación estuve 16 meses, y como sabían que era futbolista me llevaban a entrenar con libres y por suerte no perdí tanto ritmo. Les estoy eternamente agradecido, porque me permitieron a valorar cada momento", se emocionó.