Ante la carencia, Fonseca confesó que en algunas oportunidades "dejamos botellitas de plástico debajo de los grifos". Sin embargo, aclaró que recurso "es lo mismo que nada, porque no se llegan a llenar y ni siquiera alcanza ni para lavarse las manos"
Un gasto extra
El vecino manifestó su indignación por tener que comprar dos bidones de agua de diez litros por día, lo que representa un gasto extra que no todos pueden afrontar. "Ya perdí la cuenta de lo que llevo gastado en los botellones", aclaró el vecino, quien también protestó ante el "constante aumento" de precio y porque "no se consigue fácilmente" el producto en los supermercados, debido a que la demanda se triplicó.
En tanto, reconoció que la imposibilidad de contar con el servicio ha provocado serios inconvenientes para llevar adelante los hábitos de higiene. "Me tengo que lavar con agua mineral o directamente voy a ducharme a la casa de mi hija", aseguró.
A raíz de esto, esgrimió que siente una sensación de "incomodidad" por tener que recurrir a familiares y amigos para poder bañarse. Asimismo, transmitió su incertidumbre al no saber cuáles son las principales causas de la falta de agua, que afecta a las familias de esa zona de Ezpeleta desde octubre. "Algunos vecinos sospechan que el origen estaría asociado a fallas en las bombas", indicó.
Sólo promesas
En estos cuatro meses, Fonseca realizó numerosos reclamos ante Agua y Saneamientos Argentinos .S.A (AySA), pero de parte de la empresa sólo recibió "promesas". "Cada vez que llamo me dicen que van a venir dentro de 24 horas, pero nunca lo hacen. Es como una especie de burla", consideró.
Finalmente, solicitó la intervención de las autoridades del Municipio de Quilmes, en quienes confían para "acelerar un solución".