Los narcotraficantes saben que, para recibir la droga, no pueden despertar ningún tipo de sospecha y, por este motivo, "contratan" a los carreros. Según Grzemailo, ya no utilizan motos para el traslado de sustancias por la gran cantidad de controles que se realizan en el vía pública. "Las motociclistas están bajo la lupa por la modalidad motochorros, en cambio a los carros tirados por caballo no los para nadie", expresó el funcionario, quien agregó que "la policía y la Dirección de Tránsito deberían parar a todos los que circulan con equinos, porque el 98 por ciento de los que están en la calle son robados y no tienen ningún tipo de documentación".
Finalmente, Grzemailo consideró que "el maltrato hacia los caballos es una vergüenza, no sólo en Quilmes sino también en Berazategui, Florencio Varela y toda la Provincia". "Yo amo a los animales y me da mucha bronca que se los utilice para esto", sentenció.