En diálogo con El Quilmeño, Mónica, una vecina de la zona, comentó que fueron "los propios vecinos que quemaron la casilla porque están hartos del narcotráfico que hay en el barrio El Molino".
"Tomaron nafta, la esparcieron por la casilla y tiraron un fósforo para que el fuego la consuma completamente", añadió.
Según ella, la precaria casa "funcionaba solamente para la venta y no para la producción de la droga. Ésta ya venía fraccionada".
Además, comentó que los vendedores "eran argentinos y paraguayos, y realizaban sus actividades "desde hace algunos meses".
Asimismo, subrayó que uno de los integrantes de la banda "salía a realizar las ventas a domicilio también. Estaban presente en todo el barrio".
Lamentablemente- continuó la mujer- "los chicos del barrio están perdidos con la droga, consumen de todo y nadie hace nada".