Asimismo, el hombre, que vive a metros del boliche "chacarero", contó: "Hace un mes, abrí la persiana de mi casa a las 8 AM, me puse a preparar el mate y me reventaron el vidrio de un ladrillazo. No lo hacen de malos, lo hacen porque están totalmente borrachos. Salen de bailar totalmente alcoholizados y no tienen mínima conciencia de lo que hacen", aseveró.
La previa y la salida
Los viernes empieza el calvario para los vecinos. Continúa el sábado a la noche y el domingo arranca temprano: la bailanta funciona desde las 13 hasta las 4 de lunes. "No sólo la música del boliche es insoportable, también la de los autos. Abren los baúles y se ponen los estéreos a máximo volumen. Lo peor es que el boliche cierra y sigue el baile en las calles, lleno de borrachos que no nos dejan dormir", describió el vecino.
Otro problema que sufren los quilmeños de ese vecindario es que los colectivos no frenan en las paradas cercanas al local "La gente se tiene que alejar, muchos colectiveros has sufrido ataques, o tienen que lidiar con los borrachos que no quieren pagar el boleto y creen que pueden viajar gratis", indicó.