Un importante grupo de vecinos de Solano frenó la construcción de un puente sobre el arroyo San Francisco, debido a que la obra, tal como la encaró el Municipio de Quilmes, los condenará a sufrir severas inundaciones.
Se trata de la estructura que fue instalada para conectar la calle 893, en el límite entre los barrios La Unión y Dreymar. El problema es que, a diferencia de los que ya funcionan, el puente no tiene elevación y se encuentra al ras de la calle. De esta manera, cuando crece el nivel del arroyo, el hormigón funciona como una especie de represa que favorece la salida del agua de su cauce natural.
Como las viviendas están muy cercanas, el peligro latente de inundaciones aterroriza a los vecinos, quienes ya han sufrido este flagelo aún cuando ni siquiera había comenzado la obra.
"Las vigas que pusieron son de un metro y generan una compuerta. Por eso los vecinos nos oponemos a que siga la obra tal cual está en este momento. Queremos que se haga el puente, pero con la elevación correspondiente", explicó a El Quilmeño Cecilia Esquivel, una vecina que habló en representación de todo el barrio.
"Ahora no hay forma de elevarlo, van a tener que modificar la estructura. Así como está no lo queremos, van a caer dos gotas y vamos a tener un metro de agua adentro de nuestros casas", agregó al mujer.
Vía rápidaEl puente bien hecho sería de gran importancia para los vecinos de la zona, ya que se transformaría en una vía rápida para salir a la avenida Monteverde. Sin embargo, desde hace dos meses está paralizada la obra por la postura que tomaron los vecinos, quienes no permiten que avance.
"Nos amenazaron con hacernos juicio por evitar el desarrollo de una obra publica. Nos dijeron que lo van a terminar incluso con la Gendarmería Nacional. No se dan cuenta que tienen que dar marcha atrás", manifestó Esquivel, al tiempo que agregó: "Cuando vino al barrio el intendente (Francisco Gutiérrez), nos mandó una máquina para socavar el arroyo, pero esa no es la solución".