Sin embargo, el aparato es muy costoso: "Hoy cuesta unos 20 mil pesos y son contados los que tienen esa posibilidad. Nosotros somos feriantes y no nos alcanza". "Dejo abierta todas las canillas con una palangana, pero siempre está seco. No viene el agua ni de día ni de noche. Ni siquiera con todo lo que llovió el jueves pasado salió una gota", se lamentó.
Al relatar el periplo que realiza para ahorrar agua, Encina contó que "raciono el agua en dos tachos azules: uno lo uso para lavar los platos y bañarme; el otro lo tengo en la cocina para utilizarlo ahí. Tengo que medirme terriblemente".
"Para colmo en la cuadra hay chicos, madres con hijos, yo tengo una nena de 6 años. ¿Cómo hacemos para lavarles la ropa? Se lava lo justo y lo necesario, porque si no, nos quedamos sin nada", agregó.
La vecina detalló que la situación puede ponerse todavía peor si falla el suministro eléctrico: "Cuando se corta la luz, se nos hace imposible tener agua porque las máquinas no funcionan. Por suerte, siempre volvió en el día. Si no, no me quiero imaginar qué pasaría".
Y cargó contra las autoridades por la falta de soluciones para un reclamo tan vital: "Nadie se hace cargo desde el municipio. Nunca hubo un compromiso, ni una ayuda".