30 de julio 2013 - 12:03
Ahora dicen que buscar el orgasmo simultáneo no es positivo
Los expertos que analizaron el tema sostienen que intentar alcanzar el clímax sexual de a dos podría afectar severamente la pareja y provocar disfunciones sexuales
ahora dicen que buscar el orgasmo simultaneo no es positivo

La obsesión por alcanzar el orgasmo simultáneo en una pareja podría provocar la disolución de la misma a largo plazo por las molestias que ello conlleva.

Según un artículo publicado por el sexólogo Francisco Argañaraz, es ideal que el orgasmo simultáneo se produzca más por casualidad que por una búsqueda de la pareja, algo que contradice el mito popular que indicaría que esto se logra con la consumación de una relación entre dos personas que son el uno para el otro.

Ante la no concreción de un orgasmo simultáneo, los integrantes de una pareja podrían llegar a pensar que si no lo consiguen significa que no hay amor, que la pareja no se entiende, que la pareja no funciona, que no son el uno para el otro, etc; algo totalmente erróneo a entender del especialista.

Ante este panorama, Argañaraz –de MedicalSex.com.ar- define al orgasmo simultaneo como "el esfuerzo, la concentración, el sobre control de las sensaciones para coordinar con la pareja el momento justo para alcanzar el orgasmo en simultáneo, siendo esto una de las metas a las que se enfrentan las parejas al considerar que es la forma de obtener la satisfacción plena", y luego asevera que este tipo de comportamiento favorece el sentimiento de desesperación y refuerza la incertidumbre y la frustración.

"¡Qué error más grande! –asevera luego el especialista-. Para tener un orgasmo una persona necesita soltarse, dejarse llevar por la excitación, para poder terminar con el momento de máximo placer que es un orgasmo. Y orgasmo significa descontrol. Descontrol que no ocurre si tenemos toda la presión de un orgasmo simultáneo, del cual depende la continuidad de la pareja y nuestro amor."

Búsqueda infructuosa

La búsqueda de un orgasmo simultaneo, en teoría resulta fácil y práctico, pero en la realidad termina siendo una de las situaciones más estresantes que puede haber. Con la atención puesta en lo que está ocurriendo con el otro y en paralelo con las propias, no permite realmente sentir placer y puede perjudicar el momento con una disfunción sexual.


Esta obsesión y el intento de control de la emociones, de la excitación y del placer hacen que los amantes se inhiban, generando displacer, fallas en la erección, eyaculación precoz, falta de lubricación adecuada en la mujer así como también molestias y dolores.

Argañaraz culpa de esta rutina a la "sociedad orgasmocéntrica" en la que no se disfruta la compañía ni del cuerpo de la persona que se ama, ni de los besos y las caricias sino en contabilizar orgasmos y cuan intensos son. "No se disfruta del paisaje por estar pensando en el final del camino", ejemplifica.

El consejo de Argañaraz, en este caso es el de disfrutar de dar placer al otro ya que la experiencia y el compartir con una pareja que se quiere y que gusta puede facilitar la reducción de los miedos y las inhibiciones; y facilitar la llegada del orgasmo. El secreto es generar la confianza necesaria para poder dejarse llevar por el erotismo y la excitación.