Actualmente se dispone de tratamientos efectivos que demostraron reducir el riesgo relativo de fractura entre un 40 y 60%.
Las mujeres post menopáusicas son las más afectadas, ya que la reducción en los niveles de estrógenos provoca un desbalance que desprotege al hueso y aumenta su fragilidad. Sin embargo, incluso una mujer de este grupo y con densitometría en valores normales para su edad que sufra una fractura inexplicable debe consultar a un especialista porque tiene chances aumentadas de padecer una nueva lesión.
Las fracturas más comunes son las de muñeca, antebrazo y en las vértebras (constituyen una de las principales causas de dolor, deformidad y discapacidad). Luego, entre las lesiones más severas se ubica la fractura de cadera, en gran medida responsable de morbimortalidad en personas mayores.