De acuerdo con el informe, los adolescentes consumen un 103,5% de sal con este solo menú “cubriendo lo que se recomienda de sodio para un día entero”, explicó la médica nutricionista
Viviana Baranchuk, directora de la Fundación y de la investigación.
En cuanto a la ingesta de grasas, un chico consume “más de la mitad de las grasas que debiera consumir en el día, un 60,2%” de las cuales un 24,1% son saturadas “es decir, las que más se relacionan a eventos cardiovasculares y favorecedoras al desarrollo de depósito de colesterol en las arterias”.
También el menú analizado aporta un 45,9% de calorías “cuando en realidad una comida debiera aportar un promedio de 25 a 30% del requerimiento energético diario”. La indagación también plantea equivalencias que determinan que un menú “fast food” (denominación en inglés para comidas rápidas) diario es igual a 2,5 comidas, lo que implica que en un mes consuman 18 comidas de más, y en un año, 216 extras. Siguiendo esta lógica, en un año, son “68.832 las calorías de más; 129.600 los miligramos de sodio extras, que es lo mismo que 324 gramos de sal de mesa, y 2,5 kilos de grasa en exceso”.
“Nuestro objetivo es impulsar un cambio nutricional, reducir las complicaciones cardiovasculares como infarto de miocardio, diabetes 2, obesidad, hipertensión arterial, hipercolesterolemia, trastornos renales y otras dolencias, para generar a largo plazo una población con mejor calidad de vida”, enfatizó la médica.
El menú rápido se comparó con dos comidas y medias sanas que incluyen un churrasco de 250 gramos, una ensalada mediana de tomate y zanahoria, otra de lechuga, repollo y remolacha aderezadas con dos cucharadas de aceite, un pan o dos rodajas de pan lactal, una manzana, una naranja, dos fetas de queso y un vaso de leche descremada.
“Estos alimentos naturales aportan menor cantidad de sodio, nutrientes de mayor calidad, fibras, y muestran una sustancial reducción de grasas saturadas y mayor cantidad de ácidos grasos esenciales”, señala el estudio.