La angioplastia gana cada vez más adeptos, dado que es una técnica menos invasiva, tiene una duración aproximada de sólo una hora, requiere escaso tiempo de internación (se realiza con anestesia local y en muchos casos el paciente se retira tolerada y con una rápida recuperación.
En contraposición, en una cirugía de by-pass se debe trabajar ‘a corazón abierto’, con anestesia general, la operación dura un mínimo de tres horas, tiene un mayor riesgo quirúrgico, y la internación oscila entre cuatro y seis días.
“En la actualidad, según datos del Registro Nacional que lleva el CACI, se estima que en las 293 salas de hemodinamia existentes en nuestro territorio, anualmente se realizan cerca de 38 mil ATC”, destacó el Dr. Juan José Fernández, médico especialista en Cardioangiología Intervencionista y secretario del CACI, quien agregó que “la tasa va en aumento con el correr de los años, dado que las técnicas se perfeccionan, más profesionales se capacitan para realizar este tipo de intervenciones, se abren nuevas salas de hemodinamia, tanto públicas como privadas, y aumenta también la población de riesgo, compuesta básicamente por las personas de ambos sexos mayores de 40 años”. Sin embargo, “en un país de nuestras características, podemos armar que aún se está subutilizando la técnica”, coincidió.
Tips:
El tratamiento endovascular consiste en trasponer la obstrucción con un alambre muy delicado y fino, y utilizándolo como riel se avanza a través de éste un balón hasta el sitio de la obstrucción, el que al ser insuflado permite desplazar el material que obstruye la luz del vaso hacia la pared.
15 a 20% de los procedimientos se realiza por urgencias. Por lo general se realizan en mayores de 40 años, en pacientes con enfermedad cardíaca coronaria. Esta afección, que causa más de la mitad de las muertes de origen cardíaco, se caracteriza por la acumulación de depósitos grasos que provoca ateroesclerosis.
ASI SE HACE UNA ANGIOPLASTIA
Bajo anestesia local, se hace una punción de una arteria en la ingle (vía femoral) o la muñeca (vía radial) con el objeto de abordar el sistema vascular arterial.
Desde allí y bajo control radiológico, utilizando un circuito cerrado de televisión con un equipo especialmente diseñado para esto, se avanzan unos tubos de plástico denominados catéteres de alrededor de 2 mm de diámetro y 1 m de largo hasta las arterias coronarias (es decir, las del corazón).
Luego de poner el catéter en el origen de la arteria a estudiar, se inyecta una sustancia de contraste, lo que hace que los vasos sean visibles con los Rayos X, y permite identificar las obstrucciones, si las hubiera. Este procedimiento se denomina ‘coronariografía’.