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El doctor Hugo Neffen, Director del Centro de Alergia e Inmunología de la Cuidad de Santa Fé afirma: “La mayoría de las hospitalizaciones pueden ser evitadas con un control adecuado de la enfermedad. El control del asma significa la ausencia de síntomas o su mínima expresión, lo que reduce significativamente el riesgo de desarrollar exacerbaciones asmáticas que pueden poner en peligro la vida del paciente.”
La elección de los medicamentos que conforman el tratamiento en cada paciente en particular depende de la severidad con que se manifiesta la enfermedad. El tratamiento contempla el uso de medicamentos de control a largo plazo y de medicamentos de alivio rápido o “rescate” que permiten contrarrestar los síntomas del asma pero no controlan la enfermedad, son los broncodilatadores de acción corta.
Los medicamentos de control a largo plazo se utilizan en forma diaria y reducen la inflamación de las vías aéreas que causa la aparición de los síntomas del asma. En la actualidad, se dispone de los antileucotrienos, de esteroides inhalados solos o en combinación con broncodilatadores de acción larga que son medicamentos de uso diario por vía oral, que ayudan a bloquear la inflamación de las vías respiratorias.
Factores de riesgo
Se considera que el asma es causado por la interacción de factores genéticos propios del paciente con la exposición a ciertos factores de su medio ambiente, que produce la inflamación de las vías áreas.
¿Qué lo dispara?
Los principales factores desencadenantes de episodios de asma en la Argentina son la exposición a distintos alérgenos, como los ácaros del polvo, y algunos hongos y pólenes que frecuentemente aumentan sus niveles atmosféricos en circunstancias de cambios de tiempo.
Diagnóstico y tratamiento
El asma suele ser diagnosticado en forma clínica a partir de la presencia de sus síntomas y se confirma mediante pruebas de función pulmonar, medición de oxido nítrico en aire exhalado, etc.
Se evalúa la historia familiar de síntomas de asma o de otras afecciones alérgicas, y la ocurrencia de síntomas desencadenados tras la exposición a sustancias alergénicas, así como su posible variabilidad estacional.
Aunque el examen físico puede ser normal, ya que los síntomas del asma son variables, al auscultar al paciente el médico puede escuchar la presencia de sibilancias que delatan una obstrucción en el flujo aéreo en las vías respiratorias.
La evaluación de la función pulmonar a través de estudios como la espirometría permite cuantificar la limitación de la respiratoria y su reversibilidad, por lo que es el método recomendado para confirmar el diagnóstico de asma.
“La primera aproximación al diagnóstico de asma bronquial debe obtenerse de la historia clínica del paciente, quien nos dará en la mayoría de los casos los elementos necesarios para sospechar firmemente la presencia de asma. Esto debe por otra parte ser corroborado o verificado con el auxilio de pruebas funcionales respiratorias, la espirometría computadas pre y post broncodilatador es ineludible y debe ser complementada si es necesario con medidas para evaluar la reactividad bronquial, la inflamación bronquial y la condición alérgica del paciente así como los factores del ambiente alergénicos y polutantes a los cuales pueda estar expuesto nuestro paciente asmático. Una mención aparte merecen la detección de afecciones que acompañan al asma con mucha frecuencia como la rinitis alérgica la cual si no es tratada adecuadamente puede limitar el adecuado control del asma.”, destacó el doctor Máspero.