La Unión de Científicos Preocupados, de los Estados Unidos, alertó que el setenta por ciento del total de antibióticos usados en ese país se suministran a animales sanos para alentar su crecimiento y prevenir enfermedades.
Agrotóxicos, antibióticos y alimentos artificiales entran en la cadena alimenticia, y así ingresan también en nuestro organismo y allí se acumulan.
Ganadería y agricultura masivas que persiguen la mayor rentabilidad económica a cualquier precio, antes que la salud de los consumidores.
Se suma a esto un ritmo de vida acelerado que nos empuja a un consumo de productos precocidos o elaborados, sin tener en cuenta también la cantidad de aditivos y conservantes que ingresan y se agencian en nuestro organismo.
Como respuesta a esto, nace una cultura de lo natural. Una necesaria vuelta a las fuentes, a la comida casera, a la huertita en casa, un decidido retorno a la armonía.
Por ejemplo, la agricultura orgánica se basa en la búsqueda del bienestar humano, de la ecología y de la equidad.
Nace así el aprovechamiento de balcones y terrazas para cultivos sanos, los mercados orgánicos, los restaurantes naturales, las tiendas, las recetas de la abuela vuelven a tener valor. Todavía falta mucho por hacer, pero la necesidad de regresar a lo natural, a la alimentación sana, es la respuesta y la consecuencia de un uso indiscriminado e irrespetuoso de la producción de alimentos. No parece ser una moda, ojalá sea la más real de las concientizaciones.
Tips
Quienes se aferran a viejas costumbres, se defienden diciendo que antes no se tenían tantos cuidados y a nadie le pasaba nada. Sin embargo, las posibilidades de investigaciones no estaban tan avanzadas y los alimentos que consumíamos no eran tan artificiales.
¿Hay para todos?
Aún la cultura de lo orgánico no puede satisfacer un abastecimiento masivo. Pero podemos elegir productos naturales como las harinas integrales en lugar de las refinadas para elaborar nuestras comidas.
Es necesario desarrollar una conciencia ecológica colectiva respecto de la alimentación, que implica consumir productos más naturales elaborados sin manipulaciones genéticas y sin químicos.
Todo tiene un porqué
La comida natural es una manera de regresar al respeto por la tierra, por las costumbres, por la pausa. Es producir sin agredir, es valorar el medio ambiente, es el sabor real de los alimentos.