Aunque los investigadores, al analizar cómo afecta el porno al comportamiento de las personas encuestadas, encontraron una relación directa entre ver material con contenido sexual explícito y el deseo de practicar sexo menos convencional, el número de individuos que mostraron esta asociación fue relativamente bajo. De forma más concreta, entre los encuestados, solo un porcentaje pequeño (entre el 0,3 y el 4%) pareció sentirse afectado en parte por ver pornografía.
Ante resultados anteriores, que relacionaban el porno entre adolescentes y jóvenes con conductas sexuales con riesgo, este estudio se inclina a pensar que la práctica de sexo no convencional se asocia más a disposiciones personales previas que a la propia pornografía por sí misma.
Este estudio podría ser interesante a la hora de diseñar políticas de educación sexual entre los más jóvenes, al entender que el consumo de este tipo de contenidos no tiene tanta relevancia como se pensaba. En otras palabras, la gran duda sobre cómo afecta el porno podría estar resuelta: ni provoca problemas mentales ni conlleva a comportamientos sexuales de riesgo.