"En cambio si la piel es joven, con una crema hidratante ligera alcanza. Si la piel es grasa -a pesar de la grasitud- sigue estando deshidratada. Lo recomendable es un gel o loción, que son los vehículos más adecuados en estos casos", agrega.
En el caso de quienes tengan piel muy blanca, la Dra. aconseja "usar una buena protección en crema, no en geles ni spray. La crema debe ser bien aplicada, en cantidad generosa, bien friccionada y se debe repetir la aplicación cada dos horas, sin excepción. Por el contrario de lo que se piensa, cuanto más se protejan las personas de piel muy blanca, más podrán disfrutar del aire libre y el tiempo ocioso".
Al momento de los cuidados hay que recordar que las zonas "más sensibles" y que pueden resultar más dañadas son los párpados, ya que su piel es sumamente delgada. Tampoco se debe olvidar el cuello y el pecho, que envejecen con mucha facilidad por sucesivas quemaduras desafortunadas, y por último también prestar atención especial a los empeines.
Con respecto al tipo de cremas que hay que usar, la Dra. Bermejo afirma que "la calidad de las cremas no necesita cambiar porque llegó el verano, pero sí hay que cambiar las texturas, ya que la transpiración hace más difícil su uso". Los activos recomendados son urea y ácido hialurónico, ya que ayudan a retener mucha agua en epidermis. También se aconseja ácido láctico, coenzima Q10 y glicerina, que ayudan a retener la humedad. "Las cremas deben ser aplicadas al menos dos veces por día, mañana y noche, generosamente y masajeando bien para hidratar la capa córnea y para que el principio activo penetre", aconseja la dermatóloga.
"No debemos olvidar que sobre este tipo de humectaciones, el protector solar incrementa la densidad de las cremas puestas durante el día. Las bases de esos protectores también deben ser elegidas para la comodidad de las personas, teniendo que repetir la aplicación cada tres horas", aclara Bermejo.
Al finalizar la época de vacaciones y a pesar de que la piel haya sido bien cuidada en el verano, ésta va a presentar resecamiento, células que se descaman. En este caso, "para la recuperación de la piel se recomiendan peelings, ácidos, hidratación y volver a los cuidados de invierno, donde se da un proceso de recambio de células al mismo tiempo que se mantiene la piel hidratada. Para esto, el uso de ácidos ayudará a mantener la piel renovada. Por supuesto, la hidratación va a depender del tipo de piel. Las vitaminas A, C y D actúan como protectores naturales ante la acción oxidante y el fotodaño. Al mismo tiempo también nos protegen de la liberación de radicales libres. Para las pieles que se hayan dañado más, la luz pulsada y los láseres la dejarán como nueva", afirma Bermejo.
Dejar el postsolar en la heladera puede ayudar a generar un efecto calmante. Antes de tomar sol es aconsejable exfoliar la piel. Luego hay que hidratarla. Así se ayuda al proceso de "melanización".
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consejos de oro: para conservar el bronceado se aconseja exfoliar la piel y luego aplicar crema autobronceante, que será absorbida por capas de piel no tan vieja. Para llegar al verano con la piel sana hay que exfoliarla e hidratarla durante todo el año.
Saber protegerse
Al usar el protector solar correcto se evita el efecto "chamuscado" en la piel. No sólo el sol deshidrata la piel, sino también el clima seco o el viento.