28 de diciembre 2014 - 00:00
Cómo frenar a tiempo los golpes de calor
Altas temperaturas y mucho calor, parecen obviedades al hablar del verano, pero requieren un necesario cambio de hábitos. Los golpes de calor son frecuentes y pueden evitarse. Si bien los niños y los mayores de 65 años son los más vulnerables, todos debemos cuidarnos. Aquí, las claves para hacer de esta estación un momento de relax y no una potencial preocupación.
como frenar a tiempo los golpes de calor

Un golpe de calor es el aumento de la temperatura del cuerpo, cuando la temperatura corporal sube por encima de los 40º aproximadamente. El organismo humano funciona a unos 37º, y como es bastante sensible a las variaciones externas, dispone de mecanismos que regulan su temperatura: el sudor, la distribución del calor mediante la sangre y lo expulsa hacia el exterior. Al sufrir un golpe de calor estos mecanismos dejan de funcionar, sube la temperatura y se pierden abundantes líquidos corporales y sales esenciales para el buen funcionamiento del organismo. La temperatura a la que se puede producir un golpe de calor varía según las personas.

Este aumento de la temperatura corporal puede producirse por varias causas:

-Falta de hidratación. Es necesario proveer al organismo de los líquidos necesarios para poder hacer frente al calor y seguir manteniendo una sudoración constante para controlar la temperatura corporal.

-Realizar esfuerzos físicos en las horas de mayor calor o en ambientes con poca ventilación. En las horas de calor es mejor permanecer tranquilos y relajados, es fundamental no realizar ejercicio físico en las horas centrales del día, ya que la temperatura corporal aumentará y ni con la sudoración podremos regular la temperatura interna del cuerpo.

-Olas de calor repentinas. El organismo necesita un período para acostumbrarse a la temperatura, si de un día a otro aumenta la temperatura del exterior hay que reforzar la ingesta de agua, la hidratación y a permanecer en lugares frescos y alejados del calor para que el organismo se adapte poco a poco.

-La humedad colabora para que aumente la temperatura del cuerpo, sobre todo en zonas donde el calor es húmedo.

-La exposición prolongada al sol.

 
Síntomas del golpe de calor:
Sed intensa y sequedad en la boca

Temperatura mayor a 39º C (medida en la axila)

Sudoración excesiva

Sensación de calor sofocante

Piel seca

Agotamiento, cansancio o debilidad

Mareos o desmayo

Vértigo

Calambres musculares

Agitación

Dolores de estómago, falta de apetito, náuseas o vómitos

Dolores de cabeza (sensación de latido u opresión)

Estado de confusión, desorientación, delirio o incluso coma o convulsiones.

 

En los bebés además se puede evidenciar:

La piel muy irritada por el sudor en el cuello, pecho, axilas, pliegues del codo y la zona del pañal. Irritabilidad (llanto inconsolable en los más pequeños).