Un golpe de calor es el aumento de la temperatura del cuerpo, cuando la temperatura corporal sube por encima de los 40º aproximadamente. El organismo humano funciona a unos 37º, y como es bastante sensible a las variaciones externas, dispone de mecanismos que regulan su temperatura: el sudor, la distribución del calor mediante la sangre y lo expulsa hacia el exterior. Al sufrir un golpe de calor estos mecanismos dejan de funcionar, sube la temperatura y se pierden abundantes líquidos corporales y sales esenciales para el buen funcionamiento del organismo. La temperatura a la que se puede producir un golpe de calor varía según las personas.
Este aumento de la temperatura corporal puede producirse por varias causas:
-Falta de hidratación. Es necesario proveer al organismo de los líquidos necesarios para poder hacer frente al calor y seguir manteniendo una sudoración constante para controlar la temperatura corporal.
-Realizar esfuerzos físicos en las horas de mayor calor o en ambientes con poca ventilación. En las horas de calor es mejor permanecer tranquilos y relajados, es fundamental no realizar ejercicio físico en las horas centrales del día, ya que la temperatura corporal aumentará y ni con la sudoración podremos regular la temperatura interna del cuerpo.
-Olas de calor repentinas. El organismo necesita un período para acostumbrarse a la temperatura, si de un día a otro aumenta la temperatura del exterior hay que reforzar la ingesta de agua, la hidratación y a permanecer en lugares frescos y alejados del calor para que el organismo se adapte poco a poco.
-La humedad colabora para que aumente la temperatura del cuerpo, sobre todo en zonas donde el calor es húmedo.
-La exposición prolongada al sol.
Estado de confusión, desorientación, delirio o incluso coma o convulsiones.