29 de marzo 2013 - 20:47
¿Cómo manejar la ira?
Si cuando suceden situaciones estresantes en el trabajo solemos trasladar el enojo a otros ámbitos de la vida como la familia o amigos, no estamos teniendo un control de la ira.
¿como manejar la ira?
Un carácter descontrolado nos traerá más problemas, hacer un esfuerzo y dejar de lado las excusas "soy así".

- Ver si hay un patrón para que aparezca la ira.

- Buscar una alternativa a la interpretación que hicimos de los hechos. A veces vemos peores a las situaciones de lo que en realidad son.

- Detenerse un momento. Respirar profundo. Prestar atención a la respiración, no hacerlo de manera automática.

- Contar hasta 10 antes de dar cauce a un estallido de ira.

- Pensar cuando estemos más calmos para luego actuar.

- Expresar los enojos de un modo asertivo, no agresivo sino de manera respetuosa, es la manera más sana.

- Expresar el enojo tan pronto cuando se sienta el malestar. Así se evitará la acumulación y suma de enojos.

- No reprimir emociones.

- Calmarse por fuera y por dentro, parar las respuestas internas que muchas veces agravan nuestro enojo más que la situación problemática que lo provocó.

- Mirarse desde afuera de la situación. Observarse, cuando se está calmo, a uno mismo mientras duró el estallido.

- Desarrollar la paciencia, la tolerancia y la comprensión hacia uno mismo y hacia los demás.

- Intentarlo, intentarlo e intentarlo, hasta lograrlo.

Para calmarse:

Muchos elementos están al alcance para cambiar el estado de ánimo y no llegar a la explosión. La música, por ejemplo, es uno de los elementos más efectivos para cambiar el ánimo. Ver una comedia puede hacernos olvidar del enojo y cambiarlo por la risa. Tomar un baño relajante puede ser una buena alternativa también.

La ira es un sentimiento genuino que puede emerger por muchas razones. Nos advierte que algo que no está bien y que necesita ser arreglado. Pero fuera de control, puede ser destructiva. Si nos dejamos llevar por la ira podemos sentir que estamos fuera de control, a merced de una emoción imprevisible. Esto puede ser muy problemático para quienes nos rodean y para nosotros mismos.