1) Higiene frecuente: El pelo debe lavarse con la frecuencia adecuada para que esté limpio, la que dependerá de las características del cuero cabelludo de cada uno y de las variables ambientales como lugar de vivienda, tipo de trabajo, contaminación. Hasta hace algún tiempo se creía que el lavado diario o frecuente producía caída, debilitamiento, aumento de la grasitud, caspa. Esto es falso, el cabello debe estar en las rutinas habituales de higiene personal. En verano, luego de exponerlo al sol, el agua de mar o de piscinas es indispensable lavarlo para sacarle restos de cloro y sal que dañan el cabello. Es también importante enjuagarlo con abundante agua tibia para eliminar la espuma tanto del cabello como del cuero cabelludo.