"Este chip puede fijarse en cualquier tipo de superficie y no limita los movimientos de la persona", explicó el profesor Takao Someya en la revista científica Nature, que esta semana publicó el resultado de sus trabajos.
Ya existen distintos tipos de captores pero por lo general son de silicio y otros materiales relativamente rígidos, lo que puede provocar una cierta incomodidad a sus usuarios.
Los nuevos circuitos flexibles podrán reducir o hasta eliminar esa molestia.
El espesor de estos nuevos chips es de solamente dos micrómetros --cinco veces más delgado que las películas plásticas alimentarias-- y pesa apenas tres gramos por metro cuadrado, 30 veces menos que el papel clásico.
Aún sumergido en una solución salina, como en el interior del cuerpo humano, o en contacto con el sudor, este dispositivo puede funcionar durante más de dos semanas. Eso sí, necesita una fuente de alimentación eléctrica en miniatura, que todavía debe desarrollarse.