Según los expertos, el aislamiento que sufren aquellas personas que viven solas es la explicación por la cual la soledad puede provocar depresión. Es que vivir en compañía aporta un soporte emocional, además de un sentimiento de integración social y confianza, aspectos que si faltan pueden provocar ciertas enfermedades mentales.
También según estos estudios, la soledad hace que se vivan menos años y con más enfermedades y podría ser el desencadenante de factores de riesgo para la salud muy perjudiciales como la obesidad o el sedentarismo. Es que a menudo tiende a cuidarse menos la alimentación y a “pasar” con cualquier cosa. También la actividad física puede verse limitada sin el estímulo de otros que animen a salir.
En el aspecto fisiológico, la soledad parece incidir en el sistema cardiovascular. El riesgo de padecer enfermedades coronarias ya se había demostrado años atrás cuando una persona se siente aislada; también se demostró que las personas solitarias tienen mayores valores de tensión arterial y frecuencia cardíaca. Del mismo modo, se elevan los valores en los niveles de cortisol, la hormona implicada en el estrés, algo que podría explicarse por el hecho de que encuentran menos apoyo en su entorno y precisan estar en un mayor estado de alerta para controlar las dificultades que surjan.
Por último se estableció que las relaciones que se establecen a través de las redes sociales son solamente superficiales y aumentan el aislamiento de las personas. Establecieron que crean una sensación de falso entorno social, que al final causa un mayor aislamiento.
Tips
El aspecto que más influía en el riesgo a padecer depresión en las mujeres era el mal estado de la vivienda, mientras que en los hombres era la falta de apoyo social, según las investigaciones.
La calidad del sueño es otro de los mecanismos que conectan soledad y peor salud. Las personas con aislamiento social tienen una peor calidad de sueño, relacionado a efectos a nivel metabólico y del sistema nervioso.