A pesar de que no se conocen con exactitud las causas que provocan la dermatitis seborreica, se sabe que lo fundamental es una piel sensible y muchas veces atópica en la que determinados factores ayudan a inducirla, tales como agentes químicos en productos para la piel y consumo inapropiado de antibióticos, variables biológicas y físicas (baja inmunidad, otras enfermedades endócrinas que generan disfunción en la dermis), y elementos emocionales como estrés y depresión. Asimismo, se sabe que existe una predisposición familiar a padecerla, alerta el doctor Chueco, director del instituto Injerto Capilar.
Cuando el proceso inflamatorio de la dermatitis seborreica genera descamación excesiva del cuero cabelludo (células muertas que se desprenden de la piel) estamos frente a lo que comúnmente llamamos "caspa" cuyo nombre técnico es pitiriasis, ya que se manifiesta por presencia disfuncional de hongos denominados pitirosporum ovale. Hay dos tipos de caspa:
Caspa seca: muy habitual, se manifiesta como una caída de escamas blanquecinas, finas y secas que se desprenden solas con facilidad por el rascado, pero no genera prurito ni hinchazón.
Caspa grasa: presenta escamas englobadas con sebo; son de mayor tamaño, grosor, oleosas, pegajosas y de color amarillo; más adheridas al cuero cabelludo y a los cabellos.
Se estima que la caspa afecta al 20% de la población aproximadamente; se manifiesta especialmente durante la pubertad cuando se alteran muchas actividades de la piel, y alcanza su punto máximo entre los 30 y 40 años. Los cambios climáticos, la alimentación, el uso de diversos productos químicos para el cabello, la transpiración en abundancia y la tensión nerviosa tienen íntima relación con la aparición de la caspa.
A la hora de aconsejar un tratamiento, lo más importante es consultar con un profesional porque cada caso es diferente, pero llevando adelante unas simples indicaciones es posible recuperar parte del terreno perdido.
¿Lavarlo todos los días?
Masajear, cepillar y lavar diariamente el cuero cabelludo para mejorar la circulación, pero con mucho cuidado de no irritar el cuero cabelludo y lastimarlo.
Utilizar champú que contenga sulfuro de selenio, piritoina de cinc, ácido salicílico o ketoconazol al 2%. Usarlos periódicamente según indicación médica y para una mayor eficacia frotar el cuero cabelludo durante 3 o 4 minutos antes de enjuagar.
Los extremos son malos
Evitar ducharse con agua muy caliente y no exponerse a ambientes con fuerte aire acondicionado o calefacción central.