01 de diciembre 2012 - 10:25
Deshidratación infantil: proteger en la cuna el futuro del país
Al doctor Ricardo Gutiérrez lo desvelaban las enfermedades que ponían en riesgo la vida de los bebés. Y ahora, frente al comienzo del verano y sus altas temperaturas reaparecen los terribles fantasmas de la deshidratación, la diarrea y otras enfermedades que pueden prevenirse.
deshidratacion infantil: proteger en la cuna el futuro del pais
La doctora Maricarmen Di Fabio (MN 74.318), pediatra del Hospital Privado de Niños, brindó a DOMINGO VIDA una didáctica nota informativa sobre un problema que año a año se repite, muchas veces con consecuencias irreparables y que puede ser evitado: el deceso por deshidratación del bebé.

¿Cuáles son las causas de deshidratación en niños y bebés?

Antes que nada definamos hidratación. La hidratación se puede definir de la siguiente manera, cuando el aporte de agua y electrolitos correspondientes a las necesidades basales y las pérdidas concurrentes en un individuo son neutras, es decir cuando el balance de lo que ingresa al organismo y los egresos es igual.

Ahora podemos definir deshidratación. Es el estado clínico consecutivo a la falta de líquidos y electrolitos en el organismo.

Puede suceder por varias causas, por ejemplo por aumento de pérdidas, o por causas intestinales como vómitos, diarrea, o extraintestinales como quemaduras, poliuria, y por falta de aporte.

La primera causa de deshidratación en el mundo es la diarrea aguda infecciosa. En ésta intervienen varios mecanismos, por ejemplo vómitos que no permiten el ingreso de líquidos al organismo. Diarrea que aumenta las pérdidas. Fiebre y decaimiento, que producen una menor ingesta.

¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas dependen del grado de deshidratación. La forma más objetiva para establecer el grado de deshidratación es tener en cuenta el peso normal que debe tener la persona. Además es importante estar al tanto sobre los signos de deshidratación, por ejemplo si el niño o bebé llora sin lágrimas, si tiene la boca seca con aumento de la sed, si orina menos, si no moja el pañal, si tiene los ojos hundidos, si está muy decaído, o si su respiración es agitada.

¿Cómo prevenir la deshidratación?
La leche materna es la mejor protección contra la deshidratación. Es importante el lavado de manos con agua y jabón antes de alimentar al niño, antes de preparar su comida y luego del cambio de pañales.

Es fundamental mantener la higiene de la casa, lavar regularmente cuchillos, tablas o mesadas utilizadas para cortar carnes crudas antes de cortar otros alimentos.

También es muy importante mantener la cadena de frío de los alimentos, conservarlos en la heladera. Lavar frutas y verduras, y mantener la basura cerrada.

¿Cuál es el tratamiento que debe realizarse si el niño está deshidratado?

El tratamiento depende del grado de deshidratación y cuadro clínico del niño.

La rehidratación oral es de elección en la deshidratación leve o moderada. Se previene hidratando al niño, ofreciéndole abundantes líquidos helados, fraccionados en pequeños volúmenes. Para poder recibir este tratamiento el niño debe estar en posición semisentado.

También se utilizan sales de hidratación oral desarrolladas por la OMS (Organización Mundial de la Salud) para la Terapia de Rehidratación Oral (TRO). Cuando ésta no es posible o fracasa se indica la hidratación por sonda nasogástrica.

En caso de fracasar esta última se utiliza la hidratación endovenosa, requiriendo en estas situaciones de la internación.

En cuanto se logra la tolerancia oral se recomienda no suspender el pecho, no suspender la leche, no diluirla, utilizar azúcar, dar abundantes líquidos. No utilizar gaseosas ni infusiones caseras y reiniciar precozmente la alimentación con sólidos para prevenir la desnutrición.

En los días de calor no exponga su bebé al sol, cúbrale la cabeza y tenga a mano siempre agua fresca. Disfrute de la playa, pero no pretenda que su bebé resista lo mismo que usted en cuanto a exposición solar, alimentación y bebidas. Recuerde que un bebé no es un hombre chiquito, es alguien mucho más frágil.

Vista a su bebé con ropa liviana, clara y mínima, la cabeza cubierta y los pies descalzos, trate de estar en todo lo posible a la sombra. A la hora de dormir no lo rocíe con matamosquitos, trate de cubrir su cuna, como lo hacían las abuelas: con un tul mosquitero. Y que esté en un lugar ventilado y silencioso.