La mejor manera-y la más efectiva- de evitar esta situación es la
vacunación. Los menores de dos años deben inocularse obligatoriamente con una sola vacuna. Para los adultos existen dos alternativas complementarias: la antineumocócica polisacárida y la antineumócica conjugada 13 valente, que fue aprobada para los mayores el año pasado.
Índices bajosEn los chicos, la vacunación
forma parte del programa obligatorio, pero en los mayores la situación es distinta. No están incluidas en el calendario, pero hay campañas de algunas obras sociales, como PAMI, que la cubren para los grupos de riesgo. Sin embargo, el bajo número de inoculados sigue siendo preocupante.
"Hace 10 años estaba inmunizado el 10% de los pacientes que tenían indicación de vacuna antineumocócica. En 10 años esa tasa de vacunación llegó al 20%, pero sigue siendo muy baja", precisó el
Dr. Carlos Luna, Jefe de la División Neumología del Hospital de Clínicas José de San Martín.
Y en ese sentido, el bajo índice de inmunizaciones es responsabilidad tanto de los adultos como de los médicos.
"Los más grandes creen que no les va a tocar las enfermedades infecciosas; que son cosas de chicos. Y por otra parte, los médicos no creen que sea importante la vacuna.
Están más abocados a resolver problemas médicos que a prevenir. Pero un país es más o menos desarrollado en la medida en que piensa más en la prevención", sostuvo Stamboulian.
"En niños, los expertos son los pediatras, pero en el caso de los adultos
no existe una especialidad que recomienda específicamente la vacunación. Los médicos que más la indican son los neumonólogos. El resto de los especialistas recién ahora está tomando conciencia de su rol al respecto.", sostuvo Luna.
Por eso, la prevención es fundamental. Para una persona que tiene neumonía,
el tratamiento y diagnóstico precoz es fundamental. La clave entonces está en acudir al médico ante la aparición de síntomas y vacunarse para evitar un mal mayor.
¿Quiénes deben vacunarse?
- Niños menores de 2 años ·
- Mayores de 65 (preferentemente, a partir de los 50)
- Personas con enfermedades crónicas (respiratorias, cardiacas, renales, hepáticas, diabetes), o condiciones que reducen sus defensas, entre ellas, el VIH.
- Individuos que no tienen bazo o que recibieron un implante coclear.
- Fumadores o alcohólicos.