Según datos de 2012 de las estadísticas vitales de la cartera sanitaria nacional, por cada 100 mil habitantes 44,6 sufren un ataque cerebro vascular que les provoca la muerte. En Argentina es la séptima causa de muerte definida y representa el 6 por ciento de las muertes totales.
El funcionario explicó que "estas lamentables pérdidas deben empujarnos a tomar la decisión de cuidarnos individual y colectivamente, para no sufrir discapacidad y muertes evitables, sobre todo en personas jóvenes", al tiempo que pidió estar "muy alerta a síntomas específicos de la enfermedad como adormecimiento de una parte del cuerpo y dificultades para hablar y comprender, para así poder realizar de manera temprana la atención médica".
"En ACV hay una frase que afirma que el tiempo es cerebro y significa que hay que actuar lo antes posible ante síntomas como parálisis facial, pesadez en la lengua, hormigueo en las manos o en los pies. Ante estos síntomas hay que ir sin dudar al hospital más cercano ya que las primeras cuatro horas y media a partir del ataque son fundamentales", explicó Marcelo Costilla, coordinador de la Unidad de Neurointensivismo del Hospital Nacional Alejandro Posadas, que se ocupa de atender a los pacientes que llegan con estos síntomas y de la rehabilitación posterior.
Sin embargo, la adopción de hábitos saludables puede reducir los principales factores de riesgo de un ACV como son el tabaquismo, la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la obesidad, la ingesta elevada de alcohol y el consumo de drogas ilegales. En las mujeres el uso de anticonceptivos durante un período prolongado sin supervisión médica puede aumentar las posibilidades de tener un ACV.
"Ocho de cada diez accidentes cerebrovasculares se presentan en pacientes hipertensos. Si reducimos tres gramos el consumo de sal diario, evitaríamos en 2020 más de 100 mil ataques cerebrovasculares", afirmó Sebastián Laspiur, director de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades No Transmisibles del Ministerio de Salud de Nación.