El embarazo suele ser uno de los períodos más emocionantes y también más preocupantes de la vida de una mujer. Por eso, durante el período, lo que una mujer no introduce en su cuerpo puede ser casi tan importante como aquello a lo que se expone. Hay diferentes situaciones a las que las futuras madres deben estar especialmente atentas durante el embarazo y una de ellas son los medicamentos, comienza diciendo el doctor Sebastián Alessandría (MN 95.472), coordinador de obstetricia del Sanatorio Los Arcos.
Planear con exactitud el momento en que va a quedar embarazada para evitar tomar medicamentos puede ser difícil. Por lo general, los medicamentos que toma una mujer embarazada no ingresan al feto, pero en algunos casos pueden pasar la placenta y llegar al bebe, y algunos de ellos causar daño o defectos congénitos. El mayor riesgo de daño al feto es durante las primeras semanas de embarazo, cuando se están desarrollando los órganos más importantes.
Clasificación de los medicamentos según su seguridad durante el embarazo: la Administración de Alimentos y Drogas de EE.UU. (FDA) tiene un sistema para clasificar los medicamentos en base al nivel de riesgo que poseen sobre el feto. Es importante resaltar que la mayor parte de los medicamentos no han sido estudiados en mujeres embarazadas para determinar si le causan daño al feto en desarrollo.
Categoría A: medicamentos que han sido evaluados en cuanto a su seguridad durante el embarazo, y son considerados seguros. Algunos de ellos son: ácido fólico, vitamina B6, Ascórbico, Hierro, Calcio, Potasio y levotiroxina en dosis recetadas.
Categoría B: medicamentos que se han usado con frecuencia durante el embarazo y parecen no causar defectos congénitos graves u otros daños fetales. Entre estos se incluyen: acetaminofenol, aspartato, corticoides, insulina, amoxicilina, ácido clavulánico, amoxicilina, azitromicina e ibuprofeno, Este último no se recomienda después de la semana 32.
Categoría C: son aquellos que poseen mayor probabilidad de causar problemas para la madre o el feto. También incluye medicamentos cuyos estudios de seguridad no han sido concluidos. La mayor parte de estos medicamentos no están siendo estudiados en cuanto a su seguridad. Sólo deben ser usados si los beneficios superan a los riesgos. Generalmente los medicamentos del grupo C vienen con una etiqueta que advierte de estos riesgos. Entre estos se encuentran la proclorperazina, Amikacina, Atenolol, Beclometasona, Betametasona, Cafeína, Carbamazepina, Codeína, Clonazepam, Fluconazol, Ketorolac, Dexametasona, Inmunoglobulina Anti RH (D), y la ciproflozacina.
Categoría D: son los que tienen riesgos evidentes para el feto, incluyendo el alcohol, Acenocumarol, Ac. Acetilsalicílico, Diazepam, Valproico, litio, fenitoína, y algunos quimioterápicos (Bleomicina, Metotrexate).
El ácido acetilsalicílico, un ingrediente común en muchos analgésicos de venta libre, puede causar hemorragias graves antes y después del parto si es utilizado en el último trimestre, pero también es de gran utilidad si durante la gestación el médico desea antiagregar una paciente.
Categoría X: son aquellos que han demostrado que causan defectos congénitos y nunca deben ser tomados durante el embarazo.
En esta categoría se incluye medicamentos para tratar patologías de la piel, Isotretinoína, Accutane, Misoprostol, talidomida, Raloxifeno, Simvastatina, Nandrolona, etc.
Los médicos siempre tienen en cuenta este tipo de clasificaciones antes de recetar una medicación, intentado siempre indicar fármacos de los grupos A y B, y sólo en situaciones excepcionales que la salud de la madre lo requiera pueden usarse medicamentos de los grupos C y D.