"Entre las estrategias recomendadas, la prevención comunitaria juega un rol primordial ya que al cuidarse uno mismo, se está cuidando a los demás y viceversa", señala la Dra. Claudia Domínguez Herrera, Infectóloga Pediatra, miembro de la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica (PM Nº 7242).
"Las familias deberían prestar especial atención debido a que uno de los principales focos de contagio son los espacios de hacinamiento, como los jardines maternales en donde los chicos pasan tiempo todos los días y comparten muchas actividades", destaca.
Por eso, entre otras cosas, se destaca:
El lavado de manos con agua y jabón, ya que la mayoría de virus y bacterias se transmiten a través de ellas.
La limpieza frecuente de los elementos de uso diario (juguetes, lápices, sillas, superficies, la cama en casa, etc.), según la utilización de los mismos.
Cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar, debido a que las secreciones respiratorias son un importante canal de contagio.
Evitar el intercambio de saliva a través de chupetes, mamaderas, juguetes u otros utensilios que los niños se lleven a la boca.
Ventilar los espacios interiores.
Evitar llevar a los niños con fiebre de reciente inicio aunque se encuentren en buen estado. Hay que tener presente que la mayoría de las infecciones se contagia en el período de incubación.
La prevención de infecciones en los bebés y niños no sólo va de la mano de la responsabilidad de los padres, sino de toda la sociedad.i