El relato de Susana mostró el proceso que vive una persona que se enfrenta a este trastorno crónico y que al cabo de un tiempo descubre que la relación médico-paciente y la comunicación con la familia es tan importante como la medicación, la dieta y los ejercicios.
Para Ingrid Westerholz, hija de una mujer con Parkinson, los talleres de escritura y de la voz a los que asiste su mamá ayudaron a la buena comunicación familiar.
"Me costó entender cómo ayudarla, no sabía cómo hacerlo. Me preguntaba hasta dónde empujar, y sostener sin llegar a limitar, sin invadir. Mi mamá era una persona activa, trabajaba, viajaba. Ahora me cuesta ayudarla. No es que no quiera, me cuesta. Me voy de aquí con una clave: comunicarme más con ella a través de la palabra y con el abrazo", sostuvo la joven.
Federico Micheli, jefe del Servicio de Neurología del hospital escuela- afirmó que la posibilidad de llevar una "buena vida" es alta sobre todo "si el tratamiento se inicia en las primeras instancias de la enfermedad", que según la OMS incide anualmente con 18 nuevos casos por cada 100 mil habitantes.
En tanto, reforzó la idea de que "el tratamiento tiene sentido solo si se trabaja en forma interdisciplinaria, lo que contrarresta la carga inicial que recibe el paciente cuando le damos un diagnóstico de Parkinson".
Para la responsable del área de Calidad de Vida del Programa de Parkinson del hospital, Cristina Pesci, "este tipo de encuentros sirve para ver al médico como alguien cercano, para reforzar la relación médico-paciente en una enfermedad que es crónica".
"Este es un acto de educación que hacemos todos los años para conmemorar el Día del Parkinson, que la OMS estableció para difundir información actualizada y fomentar conciencia social en torno a la enfermedad", sostuvo.
La especialista recordó que cualquier persona puede tener Parkinson, lo que nada tiene que ver "ni con conductas o hábitos pasados, ni con características de la personalidad, u otros problemas de salud" y que para avanzar hay que tener confianza en los profesionales.
La concepción de trabajo del área Calidad de Vida del hospital desarrolló talleres de la voz, pilates, tango, entre otros espacios en los que la premisa es "que cada persona potencie sus propios recursos".