No basta con un poco de relajación o Flores de Bach. La mayoría de las veces, el cuadro requiere también intervención psiquiátrica y medicación, por lo que lo recomendable es ir directamente al grano y evitar deambular por diferentes terapias que de nada sirven.
Es que, en definitiva, la situación que produce la fobia -sea un examen o hablar en públicono es más que un disparador de un problema que tiene su raíz en otra parte.
Las estadísticas indican que la fobia social es padecida mayoritariamente por el sexo femenino (casi el 70%) y la edad promedio de consulta es a los 33 años, aunque suele hacerse presente por primera vez durante la adolescencia.
En efecto, los fóbicos padecen durante mucho tiempo su problema en silencio, muchas veces, pensando que se están volviendo locos. Más aún, si se tiene en cuenta la afectación de la calidad de vida, ya que suelen evitar cualquier situación social que dispare los síntomas, por lo que pueden terminar por aislarse ya que es común que se sientan juzgados permanentemente por los demás.
En ocasiones, la fobia social aparece vinculada a otros trastornos, como depresión o abuso de alcohol.
La buena noticia es que casi el 80% de quienes la sufren encuentran alivio en los tratamientos adecuados, que puede incluir terapia con o sin medicación.
Entre ellos, algunos antidepresivos mostraron efectividad, aunque éstos siempre, y sin excepción, deben ser administrados por el médico psiquiatra.
Tips:
Los fóbicos sociales suelen poner en juego diferentes conductas para evitar enfrentarse con la situación que les produce angustia, razón por la cual muchos de ellos terminan aislándose del entorno social.
20%
de la población argentina sufre fobia social. Según los estudios epidemiológicos, se calcula que aproximadamente el 13% de la población mundial padece esta patología que es mayormente curable.