Las bajas temperaturas y los cambios de clima son inevitables, por eso Salmún brindó algunas recomendaciones que pueden ayudar a evitar los efectos de las condiciones meteorológicas sobre la salud.
“Algo que parece obvio pero no todo el mundo lo hace es respirar por la nariz -señaló- ahora bien en caso de obstrucción nasal es conveniente usar una bufanda que cubra la boca y la nariz”. Otra forma de evitar el ingreso del aire frío es “respirar con la boca entreabierta con la lengua hacia el paladar ya que al ser la lengua un órgano con mucha sangre el aire que se filtra a través de ella adquiere la temperatura y humedad adecuada”.
Además de evitar los lugares cerrados, también sugirió no abusar de los humidificadores ya que aumentan la humedad relativa del aire de la habitación y unido a una temperatura alta por la calefacción, posibilitan que la cama, cortinas y alfombras sean un buen caldo de cultivo para los ácaros y hongos.
En referencia al efecto de los cambios de clima sobre las rinitis alérgicas el especialista advirtió que “si bien es sabido que las variaciones de temperatura, la humedad excesiva, la niebla y el viento frío producen un aumento de crisis asmáticas en aquellos que padecen esta enfermedad no tenemos estadísticas al respecto”.
“Aunque es recomendable consultar siempre al médico, en el caso de las rinitis alérgicas esto es imprescindible ya que el tratamiento busca no sólo eliminar síntomas que pueden afectar la calidad de vida, sino también prevenir muchas veces la aparición de asma”, concluyó.