16 de marzo 2015 - 11:01
Hay cada vez más casos de estrés familiar
El estrés familiar y social es cada vez más frecuente, especialmente en una época en la que finalizan las vacaciones, llegan los exámenes y comienzan las clases. Qué pasa cuando el problema está en casa y cuando el problema es de todos. Un especialista explica los atajos para que el inconveniente se solucione y los problemas no perduren en el ámbito familiar.
hay cada vez mas casos de estres familiar
Estamos en épocas difíciles: el final de las vacaciones para los niños, los adolescentes que deben rendir exámenes, el estrés de comenzar el año laboralmente para los padres... una mala combinación. Es entonces cuando el distrés (o estrés negativo) se contagia de unos a otros y genera situación no armónicas que logran una situación de malestar en el núcleo familiar.

Si tomamos a la familia como un ecosistema capaz de regenerarse de agresiones externas o internas, mientras éstas no pasen determinados límites, el distrés puede alcanzar un nivel que afecte a toda la familia.

"Comencemos por decir que el padre y la madre son dos estrellas en el horizonte dentro de la crianza de los niños, la madurez emocional de los pequeños se deduce de la madurez de un ecosistema familiar", explica el doctor Roberto Re, médico especialista en psiquiatría, director de la Red Sanar y agrega "Es así que la crisis familiar de contención y la no comunicación (o mala comunicación) pueden ser causantes de distrés y así llegan las peleas interminables, los maltratos, la indiferencia, entre otros".

Como posibles causas del estrés familiar, el doctor Re destaca las siguientes:

-Incomunicación.

-Transmisión de inseguridad y baja autoestima.

-Confusión de roles.

-Ausencia de los padres.

-Falta de pensamiento estratégico en el vínculo padre-hijo.

-Violencia intrafamiliar.

-Modificaciones culturales traumáticas (mudanzas, etc.)

-Adolescencia extendida (muchos adultos en la misma casa).

-Enfrentar robos o situaciones violentas.

-Que alguno de los miembros tenga una enfermedad crónica o invalidante.

-Separación de los padres.

-Problemas económicos graves.

-Desempleo.

-Conflictos escolares.

Prevención del distres


Si la causa es la falta de comunicación, la solución es el diálogo. "Hay que tomarse un tiempo tranquilos, sentarse entre padres, entre padres e hijos o entre la familia y la institución educativa, o cual fuera la institución vinculada", explica el Dr. Re y destaca que también es bueno hablar con otros padres.

Lo importante es dialogar, es la base de toda buena comunicación y la solución a cualquier caso de estrés familiar. De no poder solucionarse de esta manera, evitar que pase mucho el tiempo y contactar a un profesional en la materia (psicoterapia familiar con enfoque sistémico o psicoterapia individual, si el caso lo requiere).

"La familia es el núcleo básico con el que convivimos y, además, nos forma todo el tiempo. Nunca dejamos de aprender a ser padres, hijos o abuelos. La psicoeducación, el instruirse sobre cómo manejar nuestras emociones siempre es importante", destaca el doctor Re.

Estrés social

El hombre es una complejidad cósmica, por lo tanto el distrés no es algo meramente individual. Cualquier reacción social conjunta genera distrés. Una estructura grupal distresante influye negativamente en los demás miembros del grupo, contagiándolos.

La pérdida de certezas genera incertidumbre, vacíos y nuevos desafíos, y las personas darán respuesta a estos desafíos que son parte del estrés social de acuerdo a factores diversos o de índole personal.

Las consecuencias del distrés social son un círculo vicioso de enfermedades y epidemias. En salud mental, los inconvenientes que se pueden ocasionar son: trastornos de ansiedad, fobias, pánico, TOC, depresión.