Los científicos descubrieron también que el número de errores genéticos era mayor entre los hijos de padres de más edad y que, por cada año que un hombre retrasa su paternidad, su descendencia cuenta con dos nuevas mutaciones ‘de novo‘.
Kong afirma que los hijos cuyos padre tienen veinte años cuentan con una media de 25 nuevas mutaciones, mientras que los hijos cuyo padre ha cumplido los 40 suman hasta 65 alteraciones genéticas.
Según el investigador, la aparición de desórdenes relacionados con las funciones cerebrales, como el autismo, la esquizofrenia, la dislexia o el retraso intelectual está estrechamente relacionada con estas mutaciones ‘de novo‘ y, por tanto, con la edad del padre al tener a su descendencia.