21 de septiembre 2012 - 19:51
Hiperhidrosis: sudor y lágrimas
La excesiva producción de sudor, en distintas partes del cuerpo, es la enfermedad que se conoce como hiperhidrosis y que afecta a un tres por ciento de la población. Se considera que es hereditaria y requiere de tratamientos de especialistas.
hiperhidrosis: sudor y lagrimas
La hiperhidrosis se define como una excesiva producción de sudor a uno o varios niveles del organismo, principalmente axilas, manos, pies y cara, que se produce por fallo del sistema nervioso simpático, originando que el organismo produzca más sudor del que necesita para regular la temperatura corporal.

Muchas personas que presentan esta molesta patología ven afectada su calidad de vida y sienten pérdida de control sobre ella ya que la transpiración se presenta independientemente de la temperatura ambiente y del estado emocional.

Esta alteración suele iniciarse en la infancia o la pubertad y normalmente, si no es atendida correctamente, dura toda la vida. Se estima que el 3 por ciento de la población padece hiperhidrosis primaria: afecta de igual manera a hombres y mujeres, delgadas u obesas.

Hasta el 40 por ciento de los afectados tiene otro miembro de la familia con el mismo trastorno, por lo que es una enfermedad hereditaria.

Según las regiones afectadas por exceso de transpiración, se distinguen: sudoración palmar, sudoración plantar, sudoración axilar y sudoración facial.

Además, se puede distinguir hiperhidrosis primaria y secundaria. La primera puede iniciarse en cualquier momento de la vida y su trasfondo es puramente hiperhidrosis como tal, a diferencia de la segunda, secundaria. Que como su nombre lo indica, puede deberse a trastornos de la glándula tiroidea o pituitaria, infecciones, diabetes, tumores, menopausia o ciertos fármacos.

Esta patología suele ser enfocada casi siempre desde una perspectiva dermatológica. Sin embargo, sus causas basales no han podido ser dilucidadas de manera satisfactoria.

Se cree que se produce por un sobreestímulo del sistema simpático, paralelo a la columna vertebral dentro del tórax, independiente de la temperatura ambiental.

En sus formas más severas puede provocar hongos, descamación, mal olor, irritación y pigmentación de la piel. Los hiperhidrósicos pueden ser entusiastas y creativos, deportistas, sólo socialmente encuentran obstáculos que pueden ser aminorados mediante tratamiento.

Muchas veces el sobrepeso aumenta el exceso de sudor por lo que es recomendable ir al endocrino para una dieta adecuada. El café y el tabaco aumentan la sudoración. Para la hiperhidrosis no orgánica es necesario una visita al psicólogo, donde se pueda ayudar con terapia a superar problemas de autoestima e inseguridad o timidez, entre otros, los cuales pueden ser causa de esta enfermedad.

Las terapias de relajación orientales como el yoga, zen, o siatsu pueden ayudar a superar el estrés que origina muchas veces a estar empapado en transpiración.

Calidad de vida


La hiperhidrosis tiene una repercusión importante sobre la calidad de vida de quienes la padecen. Se puede convivir con ella, pero a menudo puede causar estrés emocional, dificultando en ocasiones la vida personal, laboral y social de quien la padece, provocando a su vez que se vuelva un círculo vicioso, ya que la necesidad de sentirse “seco”, sobre todo en hombres, y la preocupación de oler mal, provoca más estrés del que ya se tiene ante una situación social y por lo tanto mayor sudoración.

En los casos más graves el exceso de sudor provoca que las personas se vuelvan retraídas y rehuyan la actividad social, evitando situaciones donde necesitan entrar en contactos con otros, pudiendo llegar a ser una causa de fobia social. También causa dificultad en la manipulación de papeles, lápices, botones, herramientas, computadoras, etc.

La necesidad de evitar el saludo de manos obliga a estas personas a buscar tratamiento.

Existen varios para tratar la hiperhidrosis, de acuerdo a la severidad del mismo. La solución de cloruro de aluminio, consiste en la aplicación antitranspirantes con mayor concentración de cloruro de aluminio. Puede resultar efectivo sólo para el sudor axilar y en menor medida para palmar y plantar.

Sin embargo, es altamente probable que reseque o irrite en demasía la piel.

Las tabletas Robinul o glicopirrolato, Ditropan y Dixarit pueden ayudar a combatir esta condición pero trae sequedad en la boca y ojos y eventualmente dolor de cabeza.

También se encuentra la operación por videotoracoscopía, donde se utiliza anestesia general para acceder a los ganglios nerviosos y despegarlos, pero esto es en casos extremos.

 
Con algunos tratamientos es probable que la piel se irrite o reseque demasiado.

Para hiperhidrosis leves los antitranspirantes comercializados en forma de pomadas con hioclorito de aluminio pueden ser suficientes. En caso de que la hiperhidrosis sea severa, se puede utilizar cloruro de hexahidratado.

Actividad sudomotora


El sistema nervioso vegetativo regula la actividad sudomotora mediante los receptores colinérgicos existentes en las glándulas sudoríparas, que se manifiestan en ciertas áreas cutáneas.

600

mg. por día es lo que se considera una transpiración normal. Normalmente, el propio paciente es el que se diferencia del resto de las personas, ya que suda profusamente sin motivo aparente.

Problema social


El exceso de sudoración provoca que las personas se vuelvan retraídas y rehuyan a la actividad social, evitando situaciones donde necesitan entrar en contacto con otros.