El 40º Congreso Argentino de Cardiología no sólo fue un escenario propicio para la discusión y el intercambio de información sobre las últimas investigaciones internacionales y los principales trabajos científicos de la especialidad, también encontró espacio, tanto en una conferencia que formó parte del programa oficial como en una charla abierta a la comunidad, para referirse a aquellas conductas incorporadas al arraigo popular, y también a algún sector de los propios médicos, que lejos de ayudar a los pacientes, suelen transformarse en verdaderos "Mitos que Matan", tal el nombre de la actividad.
Eliminar o bajar las dosis de una clase de drogas para bajar el colesterol llamadas "estatinas", desatender picos de hipertensión por considerar que la presión es "solo nerviosa", o no practicar ningún tipo de actividad física, fueron los mitos seleccionados por los especialistas para debatir entre colegas y compartir con la comunidad.
"Sin embargo todavía existen pacientes que son tratados con estatinas en dosis que están por debajo de las recomendadas, tienen un efecto sólo simbólico. Pierden así las ventajas de estos fármacos en prevenir ataques cardíacos y cerebrales y en su importante reducción de la mortalidad". Así lo aseguró el Dr. Carlos Tajer (MN 49.773), presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), en una de las conferencias brindadas durante la realización de dicho congreso.
Por su parte, el Dr. Guillermo Fábregues (MN 52.174), médico cardiólogo de la Fundación Favaloro y Presidente del Comité Científico del 40º Congreso de la Sociedad Argentina de Cardiología, abordó la problemática de la hipertensión arterial. Esta y sus consecuencias son la principal causa de muerte en Argentina y en el mundo. El Dr. Fábregues se refirió al mito de la presión "nerviosa", tal como la refieren casi todos los pacientes. Habló también de la llamada hipertensión del guardapolvo blanco, esa condición que supuestamente afecta a los pacientes a quienes les sube la presión cuando están ante un médico. "Estas conductas", dijo, "agravan el pronóstico de los pacientes con hipertensión arterial, ya que se subestima un problema que es evitable y por lo tanto, se abandonan los tratamientos, los cuales se ha comprobado que son efectivos y seguros".
El Dr. Fábregues explicó la problemática describiendo una situación hipotética, pero que se da habitualmente en el consultorio: "Si dos pacientes deben aguardar más tiempo del deseado en la sala de espera, cuando se les controla sus cifras tensionales, se aprecia que, a pesar de que la espera fue la misma para ambos, solo tiene presión elevada quien tiene menor elasticidad en sus arterias. Por lo tanto, no es el nerviosismo por la espera o enfrentar el guardapolvo blanco de médico lo que le hizo subir su presión, sino el estado de su sistema circulatorio. Entenderlo así, ayuda a evitar las consecuencias de la hipertensión arterial que son la insuficiencia cardíaca y los accidentes cerebrovasculares".