En la actualidad, tras años de incesantes avances imunológicos, bioquímicos y técnicos, ya no solo se transfunde sangre para reponer pérdidas hemáticas, sino que es posible separar las diferentes células sanguíneas de los donantes para utilizar exclusivamente aquellas que se necesitan en un caso determinado, o prescindir de las células para obtener el plasma sanguíneo, rico en proteínas y factores de coagulación o congelar la sangre en condiciones muy precisas para mantenerla en buenas condiciones durante meses.