Tikun Olam ha empezado a comercializarla a pequeña escala en Israel, donde alrededor de 9.000 personas están autorizadas por los servicios de salud a obtener marihuana para usos médicos.
Estas variedades se cultivan en invernaderos autorizados y se proporciona en la cantidad que prescriban los médicos a cambio de un pago mensual de unos 70 euros.
Junto a la Universidad Hebrea, la empresa lleva a cabo varias investigaciones para la aplicación del cannabis, que tiene, entre otras, propiedades analgésicas, sedantes y antidepresivas.
Algunos estudios aseguran que el THC puede tener efectos nocivos sobre la memoria, la concentración, la expresión y la capacidad de aprendizaje y han advertido contra su consumo, especialmente por parte de los más jóvenes.
El uso del cannabis, el segundo producto más fumado en el mundo después del tabaco, también puede provocar taquicardia, baja presión, adormecimiento, paranoia y problemas de locomoción.