En primer lugar, la cantidad de productos light que nos brinda el mercado nos aleja muchas veces de una buena selección de los alimentos y las personas aprenden a contar calorías dejando de lado una correcta nutrición.
Por ejemplo, en vez de elegir una fruta compran un alfajor de arroz, barritas de cereal light ó golosinas light porque contienen calorías similares a una fruta pero lo que muchas veces no saben, es que estos productos son de alta densidad calórica. Esto quiere decir que aportan una cantidad de calorías en poco volumen, produciendo de este modo poca saciedad, aumento del apetito y adicción, sin brindar los nutrientes que realmente necesitamos.
Además estos productos industrializados contienen una alta cantidad de sodio que tampoco es beneficioso para la salud.
Atención a las compras
También es habitual el consumo de ensaladas de frutas compradas en kioscos ó bares como alternativas de desayunos y meriendas ó como postres considerándola como una opción light. Esto es verdad siempre que la ensalada de frutas sea fresca y sin agregado de azúcar ó almíbar.
Por lo general estas opciones contienen frutas enlatadas con agregado de almíbar y azúcar para hacerla más dulce. Es conveniente asesorarse bien antes de consumirlos u optar por una banana, frutas frescas ó 1 yogur descremado acompañado de una fruta.
Otra opción saludable puede ser un licuado de frutas pero hay que tener cuidado porque éste puede estar hecho con leche entera, frutas enlatadas con almíbar, pulpas de frutas con alta concentración de azucares.
Es más aconsejable utilizar para los licuados frutas frescas, leche descremada, agua ó jugos exprimidos de frutas frescas endulzados con edulcorantes.
Con respecto a las bebidas alcohólicas hay que destacar que todas poseen calorías y que a medida que aumenta la graduación alcohólica mayor es el contenido calórico.
¡Ojo a la hora de beber!
El alcohol aporta 7 Kcal por gramo, pero ésta fuente de energía no es utilizable para el trabajo muscular, pues se trata de calorías vacías (desprovistas de nutrientes).
Además, el alcohol consume grandes cantidades de vitaminas y sitúa al organismo al borde del estado de deficiencia, por lo que un consumo elevado de bebidas alcohólicas desequilibra la alimentación, nos dice la Licenciada en Nutrición Mariana Acébal (MN 4838), integrante del equipo del doctor Máximo Ravenna.
El organismo tolera sin problema un consumo moderado de alcohol. Esto es 10 a 30 gramos de alcohol al día. De todos modos, este consumo aumenta el riesgo de obesidad, hipertensión arterial, hipertrigliceridemia, enfermedades hepáticas, pancreatitis, gastritis, cáncer orofaríngeo, de esófago y de estómago, y en otro orden, el riesgo de sufrir accidentes de tráfico y similares.
La cerveza, por ejemplo, tiene baja graduación alcohólica (4º - 5º) que aporta 45kcal cada 100cc. El tema fundamental, es la cantidad que una persona consume.
Esta bebida se caracteriza por ser consumida en altos volúmenes por ser refrescante por ende se traduce en un valor calórico alto.
Comparándola con otras bebidas alcohólicas a igual volumen se puede decir que la cerveza no es la que más engorda pero hay que considerar la cantidad que un individuo consume. Esto que parece una obviedad, resulta fundamental en la incorporación excesiva de calorías. Por ejemplo el vino tinto contiene 70 calorías cada 100cc por lo tanto tiene más calorías que la cerveza pero con la diferencia que esta bebida se toma por lo general en menor volumen. Como siempre, la cantidad del consumo es vital para que una determinación como mantener la silueta se sostenga en el tiempo. Si no, es pura ilusión óptica.