Alternativas para todos los bolsillos Hoy en día existe la ‘
fosfatidilcolina’, sustancia natural que nuestro aparato digestivo la utiliza para disolver las grasas que comemos. Se la utiliza a través de inyecciones y se la debe aplicar bajo estricta supervisión de un médico especializado.
Según explicó el doctor
Guillermo Galgano, miembro Titular de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires y de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, “tres o cuatro sesiones de fosfatidilcolina equivalen a 10 ó 15 de mesoterapia. Se recomienda aplicar cuando se evidencian adiposidades localizadas que no son muy grandes. Los resultados son muy buenos”.
Es ideal para terminar con
una pequeña cantidad de adiposidad localizada, como en abdomen o pantalón de montar, que no desaparece con gimnasia ni con dieta. Por ser un tratamiento no invasivo, no requiere internación y cada sesión tiene un costo aproximado desde los 400 pesos.
Otra opción puede ser la
ultracavitación, que es un método no invasivo con tecnología de última generación que se comenzó a implementar en los últimos años con efectos óptimos para eliminar adiposidad localizada. Cada sesión puede costar a partir de los 500 pesos.
Otra de las soluciones es la
micro-lipoescultura (según cada caso, puede partir de los 6.000 pesos), que si bien se trata de un método quirúrgico la recuperación es inmediata, el doctor Galgano sostiene que “los moretones se van en 10-15 días y se utiliza una prenda elasto- compresora como un body o una calza durante 3 o 4 semanas”.
Si además de tejido graso, tenés piel, que por diferentes motivos, como un descenso muy importante de peso o luego de un embarazo, no volvió a tensarse, la solución es la
dermolipectomía, una práctica quirúrgica que elimina el exceso de piel además de la grasa y que deja brazos esculpidos y abdómenes envidiables. En este caso, es necesario contar con un presupuesto más abultado por tratarse de una cirugía más compleja, desde los 8.000 pesos.