13 de septiembre 2015 - 00:00
Los bebés y los riesgos a la hora de la leche
Estiman que 1 de cada 20 recién nacidos es alérgico a esta proteína. Detectar dicha reacción a tiempo puede resultar vital para modificar la dieta de la madre y, por ende, prevenir males mayores. Síntomas gastrointestinales, dermatológicos y respiratorios son algunas de las molestias frecuentes en los más chiquitos.
los bebes y los riesgos a la hora de la leche

Una gota de leche (160 mililitros) podría causar una reacción grave, independientemente de la cantidad total ingerida. La Alergia a la Proteína de la Leche de Vaca (APLV) afecta a 1 de cada 20 recién nacidos, provocándoles síntomas gastrointestinales (60%), dermatológicos (50%) o respiratorios (30%), que se pueden presentar en forma inmediata, además de otros signos no menores como el llanto y la irritabilidad. La APLV es una de las alergias alimentarias más frecuentes en los primeros meses de vida. Sin embargo, la demora en el diagnóstico puede llegar a retardarse hasta 8 meses. Por este motivo, los especialistas, reunidos durante la Jornada de Alergia a la Proteína de Leche de Vaca llevada a cabo en el Hospital de Niños Dr. Pedro de Elizalde CASA CUNA, abogaron por la difusión de la patología y su correcto tratamiento, para evitar eventos graves como el shock anafiláctico, además de retrasos en el crecimiento de los más pequeños.

Según sostuvo el Dr. Alberto Jorge Lavrut, Jefe de la Unidad de Alergia del Hospital de Niños Dr. Pedro de Elizalde CASA CUNA, "1 de cada 20 recién nacidos sufre APLV. Aun así, es una patología sub reconocida, sub tratada e incomprendida.

Por un lado, un alto porcentaje de pacientes que, derivados por sospecha de APLV no son alérgicos a la proteína de la leche de vaca, con lo cual hay diagnósticos diferenciales insuficientes, y, por otra parte, existe un alto porcentaje que tiene un reemplazo inadecuado de la leche, además de observarse una baja o directamente nula interconsulta con el área de Nutrición. Entonces, no hay diagnóstico de certeza". De acuerdo con lo indicado por el especialista, en el país, al igual que a nivel mundial, el promedio de tiempo diagnóstico es de 7 a 8 meses, lo que implica un padecimiento para el niño y su familia, además de impactar en su crecimiento. "Se estima que un 21% de los pacientes al momento del diagnóstico presenta bajo peso y el 14% tiene baja talla", aseveró Lavrut.

La mayoría de los bebés que padecen APLV sufre síntomas como llanto, erupción cutánea, diarrea, cólicos, sibilancias, vómitos o sueño inquieto, de un momento a otro. En lo inmediato, puede aparecer desde picazón (prurito) ligera, edema y hormigueo en labios, lengua, paladar o garganta, hasta hinchazón de los labios y la boca, incluso llegar a edema de la mucosa faríngea. El solo contacto de la leche sobre la piel puede producir enrojecimiento, existiendo casos en los que se presenta urticaria, rinitis, conjuntivitis, asma o anafilaxia, especialmente si continúan con la ingesta de la proteína de leche de vaca. Una vez diagnosticada la APLV, el pilar fundamental es la eliminación de la proteína. En menores de 2 años y en chicos no amamantados, el reemplazo de la leche a través de fórmulas hipoalergénicas es indispensable.

Entre las medidas de prevención de la APLV, se recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad. Para los chicos con riesgo elevado (si ya hay en la familia un hermano con la afección) se sugiere complementar con fórmulas hidrolizadas o extendidas durante ese periodo. En tanto, para los chicos sin riesgo, los alimentos alergénicos deben introducirse gradualmente y en los que sí tienen riesgo aumentado debe ser más lento, de un solo alimento a la vez y en pequeñas cantidades.

El Dr. Pablo Slullitel, médico especialista en Alergia e Inmunología del Hospital de Niños Dr. Pedro de Elizalde CASA CUNA, explicó que "se calcula que cerca del 45% de los casos revierte espontáneamente luego del año de vida, aunque últimamente se observan niños de mayor edad que siguen teniendo síntomas relacionados con la APLV. La inmadurez del aparato gastrointestinal es la causa que más afecta a los chicos, aunque también puede haber una predisposición genética", sostuvo. En esta línea, señaló que "entre un 10 y 15% de los casos no tiene antecedentes genéticos, pero con un padre que tenga la predisposición genética para el desarrollo de alergia (padre atópico), la posibilidad de que un chico sea atópico es del 30 al 50%; y con ambos padres atópicos, aumenta entre un 60 y 80% de posibilidades de serlo, no necesariamente a la leche de vaca pero sí a cualquier otro alergeno".